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Detroit se juega su futuro

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Detroit se juega su futuro

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La meca de la industria estadounidense del automóvil podría convertirse en una ciudad fantasma, si la crisis y la falta de ayudas de Washington terminan arruinando a las grandes firmas locales del motor.

Tras arrastrar ya cinco años de crisis, Detroit sabe que la única salida para que los empleos no desaparezcan es acometer una profunda reestructuración, posiblemente acogiéndose al capítulo 11 de la ley de quiebras, que le evitaría interferencias de sindicatos y acreedores. En juego está la continuidad de más de 81.000 empleos locales en General Motors, más de 61.000 en Ford, 43.000 en Chrysler y más de 22.000 en Visteon, uno de los mayores suministradores de componentes. Según Alexander Law, analista francés, “el riesgo es que alguna de las tres grandes firmas de Detroit termine desapareciendo. La crisis no es de hoy. Se ha ido incubando a lo largo de los últimos 5, 10, 15 años. Se han cometido demasiados errores estratégicos, los costes no se han controlado, los gastos han sido irresponsables.” Detroit es la cuna de la industria del motor, con la que alcanzó un apogeo desde que Ford inventó el modelo T hasta los gloriosos años 50 de las grandes limusinas. La construcción de vehículos empezó a languidecer hacia los años 70 coincidiendo con el primer choque petrolero. En la década de los 80, la industria en torno al automóvil perdió el 40% de sus efectivos, en beneficio del sector servicios. Para 2009, se teme la destrucción de 80.000 empleos en Detroit y en el estado de Michigan, que ya ostenta el récord de paro en Estados Unidos.