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Atrapados y sin salida

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Atrapados y sin salida

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Un millón y medio de palestinos sufre en Gaza las penurias de una semana de bombardeos, uno cada veinte minutos. Naciones Unidas y varias ONGs aseguran que la situación de la población es cada día peor. El 80% come ahora gracias al reparto de ayuda humanitaria. El sistema sanitario se encuentra desbordado, el combustible escasea. “La mayor parte de las instalaciones de Gaza ha sido destruida”, asegura este responsable de la ONU. “La cifra de muertos y heridos continúa creciendo. Los cohetes de Hamás alcanzan ahora hasta 40 kilómetros de territorio israelí. La protección de civiles, la estructura de Gaza, el futuro del proceso de paz y la estabilidad de la región, todo está atrapado entre la irresponsabilidad de los ataques de Hamás y la desproporcionada respuesta israelí”.

Según la ministra de exteriores Tippi Livni, Tel Aviv se hace cargo de la situación. “Mantenemos la actuación humanitaria en la franja de Gaza de forma adecuada. Los pasos están abiertos, más de lo que estaban antes de la operación militar. Comprendemos que mientras actuamos contra Hamás tenemos que facilitar la vida de la población todo lo que podamos”. Efectivamente, Israel autoriza el paso de 60 camiones con suministros por día, más que en los últimos meses de bloqueo. Pero parte de los habitantes vive sin electricidad, las alcantarillas rezuman, los bancos están cerrados por falta de liquidez y los colegios sólo funcionan como refugios para los que se han quedado sin casa.