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Comienza la cuenta atrás para la central de Ignalina

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Comienza la cuenta atrás para la central de Ignalina

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El uno de enero de 2010 esta planta nuclear, similar a la de Tchernobyl deberá cerrar. Esta fue una de las condiciones del ingreso de Lituania en la Unión, estipulada en el tratado de adhesión. Para paliar su cierre, los Ventisiete han dado más margen a Lituania en el sistema de cuotas de emisiones de CO2. Ahora bien, a las autoridades lituanas les gustaría que el segundo reactor siguiera produciendo hasta junio de 2012, alegan que el setenta por ciento de la energía que se consume en el país báltico procede de Ignalina. El primer ministro lituano Andrius Kubilius dice que sin la planta no están seguros “de que el suministro eléctrico sea suficiente para la región y en ese caso no hay una solución simple”

Lituania pone de relieve que el tratado de adhesión se firmó en 2003, antes de que comenzaran los problemas energéticos con Rusia. El oleoducto de Druzhba, controlado por Moscú falla desde hace dos años y Lituania debe importar uranio ruso para el funcionamiento de la planta. La dependencia energética con respecto al vecino ruso, pesa. Darius Montvila, uno de los responsables de la compañia lituana de electricidad insiste en que Lituania debe reforzar sus lazos energéticos al oeste, “esos puentes energéticos no estarán listos tecnicamente cuando la planta de Ignalina cierre, asi que habrá un momento de vacío entre el momento del cierre y la construcción de las nuevas fuentes de energía”. Hay dos grandes proyectos para los países bálticos: un primer puente energético que los conectaría con Suecia y otro, con Polonia. En vista de que estas infraestructuras tienen pocos visos de atraer inversiones privadas, la Comisión Europea está dispuesta a financiarlas parcialmente con fondos del presupuesto comunitario que no se han gastado. Aunque hay países como Italia que fruncen el ceño. En cualquier caso los Ventisiete se niegan a ampliar la vida de Ignalina. Ferran Tarradellas, portavoz del departamento de Energía de la Comisión declara que “si se les puede dar más dinero, se lo daremos. Pero no hay que olvidar que Lituania ha recibido quinientos millones de euros hasta 2007 y nos hemos comprometido a entregar un fondo de ochocientos millones más, con motivo del cierre de Ignalina. La conexión energética entre los países bálticos es prioritaria para nosotros. Asi que la Comisión ayuda activamente a Lituania, pero lo que no se puede es ir en contra de lo estipulado en el tratado de adhesión”. Lituania, Estonia, Letonia y Polonia se están planteando la construcción de una moderna planta nuclear en Visagina, no lejos de Ignalina. Esperan que esté lista en 2015. Aunque algunos expertos calculan que no entrará en funcionamiento hasta dentro de ocho o diez años.