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Tras la huella de Lincoln

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Tras la huella de Lincoln

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Barack Obama ha aprovechado cualquier ocasión, en su camino hacia la Casa Blanca, para emular a Abraham Lincoln, uno de los grandes presidentes de la historia de Estados Unidos.

La elección de la ciudad de Springfield para la presentación de su candidatura no fue un gesto inocente. “Y es por eso, que a la sombra del Viejo Capitolio, donde Lincoln hizo una vez un llamamiento a un Congreso dividido para vencer sus diferencias y permenecer juntos; donde las esperanzas comunes y los sueños todavía permanecen vivos, aquí ante vosotros, hoy anuncio mi candidatura a la presidencia de Estados Unidos”, manifestó Obama, el pasado 10 de febrero. Las comparaciones con Lincoln, el presidente que logró la abolición de la esclavitud, no faltan. Como él, Obama escribe sus propios discursos, en especial el pronunciado en Filadelfia, sobre el racismo. Comparten además el instinto político de insistir más en la unidad de la nación que en sus intereses partidistas: “Estos son dos tipos delgados de Illinois, con una experiencia política reducida, llegados de ninguna parte para ganar la nominación y la presidencia. Ambos abogados. Los dos trabajaron brevemente en el marco legislativo. Y ambos con una gran importancia a su capacidad de oratoria”, según el historiador, Harold Holzer. Todavía hay más paralelismos. Obama, como Lincoln, considera la humildad como una virtud política, y también, como él, ha incorporado a su equipo a sus antiguos rivales. Ambos derrotaron contra pronóstico a un senador de Nueva York en las primarias presidenciales, que luego designaron para la Secretaría de Estado. Las semejanzas alcanzan tal punto, que Obama repite el viaje en tren que hizo Lincoln en su día. Filadelfia, cuna de la Constitución; Baltimore, la ciudad de los esclavos liberados, y Washington la capital federal, que acogerá la investidura de Obama. Para el juramento, tendrá la misma biblia que utilizó Lincoln. Pero algunos historiadores como Darryl West, lanzan una advertencia sobre estas similitudes: “Obama tiene que ser más cuidadoso para no caer en estos paralelismos, porque ningún periodo es una répica exacta de otra época pasada”. Sea como fuere, ambos alcanzan la presidencia en momentos difíciles. Lincoln lo hizo en vísperas de la Guerra de Secesión. A Obama no le faltan desafíos.