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Guantánamo, un rompecabezas jurídico

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Guantánamo, un rompecabezas jurídico

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Situado en un territorio de 120 kilómetros cuadrados sobre la base naval de la bahía de Guantánamo, el campo x-Ray abrió sus puertas a finales de 2001.

Las pocas imágenes que llegaron a la opinión pública de sus instalaciones dieron la vuelta al mundo y forjaron su triste reputación. Menos de un año después, x-Ray fue reemplazado por el campo Delta. Las condiciones de vida mejoraron, pero los detenidos siguieron sin acceso a un juicio justo. De los 750 presos que había al principio quedan 250. Su futuro es ahora el principal quebradero de cabeza. Aunque Europa ha denunciado en muchas ocasiones la situación en Guantánamo cree que es un problema eminentemente estadounidense. Javier Solana, Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE: “El problema de Guantánamo es un problema americano. Nos gustaría que lo resolvieran” Pero lo más difícil sigue pendiente. Para empezar hay que definir el estatuto de los prisioneros. Según una noción inventada por la administración Bush no se trata de prisioneros de guerra, sino de combatientes enemigos ilegales. Las comisiones militares creadas en 2006 para juzgarles solo han desembocado en dos juicios. Ambos chocan frontalmente con todos los principios del derecho estadounidense, ya que se aceptaron como pruebas declaraciones obtenidas bajo tortura. Ahora hay que decidir qué hacer con esos inculpados por crímenes de guerra y donde juzgarles. Pero no sólo. Jennifer Daskal, de Human Rights Watch: “Actualmente las comisiones militares tienen 18 casos pendientes de juicio…esa era la situación cuando Barack Obama asumió la presidencia. Ahora el ministerio público ira a ver a los jueces en cada uno de esos casos y pedirá que se aplace el procedimiento. Pero eso no significa que sepan qué hacer con los otros 230 detenidos de Guantánamo que no han sido convocados ante una comisión militar” Entre ellos el medio centenar de detenidos exculpados de las acusaciones de ser combatientes enemigos ilegales pero que no pueden volver a sus países, ya sea porque son ciudadanos non gratos o porque podrían ser perseguidos. Tampoco Estados Unidos quiere acoger a antiguos presos que podrían volverse contra el gobierno por haber sido detenidos ilegalmente. Para Dick Marty, autor de varios informes sobre los vuelos secretos de la CIA, Europa tiene que dar asilo a esos detenidos: “Es normal que los países europeos intenten colaborar en la solución del problema, porque los países europeos han colaborado activamente o al menos pasivamente en la comisión de esos actos ilícitos en nombre de la pretendida guerra contra el terrorismo” Por el momento en Estados Unidos la magistratura está estudiando caso por caso los expedientes de los prisioneros. De los nueve que ya han sido examinados, seis detenciones han sido declaradas ilegales.