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Afganistán: otra guerra empantanada

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Afganistán: otra guerra empantanada

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La prioridad de la política Exterior estadounidense ya no es Irak, sino Afganistán. Allí la situación se degrada día tras día y los talibanes, expulsados del poder en 2001, ganan terreno a pasos agigantados.

La retirada programada de Irak va acompañada de un incremento de 17.000 soldados en Afganistán. En total habrá 55.000 militares de aquí al próximo verano.

Además de Estados Unidos, los países que más soldados aportan a las fuerzas de la OTAN son el Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá e Italia.

La mayoría de los efectivos están desplegados en el sur y en el este del país, donde los talibanes son más activos. Las tropas de refuerzo estarán por su parte a lo largo de los ejes de comunicación, objetivo privilegiado de los rebeldes.

El comandante de la ISAF, el general estadounidense David McKiernan ha valorado el envío de nuevas tropas sin dejarse llevar por el triunfalismo:

“Incluso con ese incremento de las tropas, les tengo que decir que 2009 será un año duro. Nos enfrentamos a una insurgencia muy resistente. Es una mezcla de diversos grupos, en ocasiones apoyados por organizaciones como Al Qaeda. Esos grupos llevan a cabo cada vez más ataques a pequeña escala, complejos, asimétricos contra objetivos gubernamentales, contra nuestros convoyes o contra la policía”

De hecho, ya hay muchas voces dentro y fuera del país que aseguran que los refuerzos no serán suficientes. Las víctimas colaterales de la caza contra los activistas ha reducido considerablemente el apoyo de la población a la presencia de fuerzas extranjeras, y por extensión al gobierno de Hamid Karzai. A corto plazo, los refuerzos llegarán antes de verano con vistas a las elecciones presidenciales previstas para el próximo 20 de agosto. La tensión será extrema, puesto que el mandato del presidente Karzai termina a finales de mayo. La administración Obama asegura que su estrategia en Afganistán será global y no se centrará exclusivamente en el combate contra los talibanes, sino también en el desarrollo de un país que sigue siendo uno de los más pobres del mundo.