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Un zarpazo al proceso de paz irlandés

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Un zarpazo al proceso de paz irlandés

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Tras más de una década de proceso de paz los norirlandeses tienen un gobierno en el que conviven unionistas probritánicos y nacionalistas, incluído el Sin Feinn, ex brazo político del extinto IRA. Pero el terrorismo no ha desaparecido. En los últimos meses cinco miembros de la policía han sufrido atentados. A finales de enero fue descubierto un coche bomba con más de cien kilos de explosivos al sudeste de Belfast. Objetivo: un cuartel británico.

Irlanda del Norte vive ahora su máxima alerta en los últimos diez años. La opinión de Hugh Orde, Jefe de Policia en Irlanda del Norte: “Hemos insistido en los últimos nueve meses en que la amenaza contra la policía y los militares se ha incrementado. No verán un cambio en la respuesta policial por lo ocurrido. Estamos decididos a mantener la normalidad dentro del nivel de amenaza, que es mayor de lo que ha sido”. El reconocimiento de esta policía por los nacionalistas irlandeses, que la vieron durante 80 años como el brazo del poder unionista probritánico, fue uno de los logros del proceso de paz. Tan difícil como el desmantelamiento de los arsenales del IRA en 2005: exigencias para la recuperación de la autonomía y la vuelta a las instituciones. El llamado IRA auténtico y otras fracciones nunca aceptaron el proceso de paz. Para el profesor de la Queens University, Rick Wilford “El IRA auténtico contará con algunas docenas, quizá algo más de cien miembros, con graves problemas de reclutamiento y pobremente armados, materialmente muy limitados”. Grupos clandestinos sin apoyo popular. Las últimas elecciones relegaron casi a la nada política a los partidos radicales que han perdido incluso a sus antiguos aliados. El líder del Sinn Fein, Gerry Adams, lo afirma categoricamente “Esto es un intento de sabotear el proceso de paz, de arrastrar a todo el mundo otra vez al conflicto, de poner más soldados británicos en las calles, de dejar de lado a los políticos y no vamos a dejar que eso pase”. La respuesta a esta tentativa de desestabilización no será el envío de nuevas tropas británicas. El contingente se ha reducido de los 27.000 soldados de la época de mayor virulencia a los cinco mil de hoy en día que además ya no patrullan las calles de Irlanda del Norte.