Última hora

Última hora

Agua: el petróleo del mañana

Leyendo ahora:

Agua: el petróleo del mañana

Tamaño de texto Aa Aa

Se calcula que una de cada seis personas no tiene acceso al agua potable.

La falta de un saneamiento adecuado es la principal causa de infecciones a escala mundial. La mayoría de las enfermedades están causadas por la presencia de material fecal.

El 66% del consumo humano de agua se destina a la agricultura; un 20% a la industria y la mitad de esa cifra al uso doméstico.

Aproximadamente un 4% se evapora de las reservas de agua construidas por el hombre.

El agua sigue siendo uno de los recursos peor repartidos del planeta: un ciudadano de un país occidental que se da una ducha de cinco minutos usa más agua que otra persona del tercer mundo en todo el día.

En muchos países, la escasez de agua ha desencadenado graves conflictos. Es el caso de Darfur, en Sudán. También en Oriente Próximo los recursos hídricos son uno de los principales puntos de fricción entre Israel y sus vecinos árabes.

La desalinización es una de las soluciones posibles. Pero es un proceso caro, que requiere un importante consumo energético sólo al alcance de naciones como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes, los principales productores mundiales de agua desalinizada.

La explosión demográfica mundial agrava considerablemente el problema: a mediados de este siglo se podría pasar de seis mil quinientos millones de personas a nueve mil millones.

Según la OCDE, a ese ritmo de crecimiento la mitad de la población del mundo tendrá problemas para acceder al agua.

Pero no es la única amenaza: las cuentas de la OCDE no incluyen el impacto del cambio climático. Aquí, en el californiano valle de San Joaquín, la región agrícola más productiva del mundo, los niveles de agua han disminuido peligrosamente. El mes pasado, las autoridades declararon el estado de emergencia. La grave sequía ha puesto en peligro 100.000 puestos de trabajo en el sector agrícola.

Para muchos, el agua se ha convertido en el nuevo petróleo. En vista de la situación, la cuestión no es si se convertirá en fuente de conflictos en el futuro, sino cuándo llegará ese momento.