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África, tierra de promisión

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África, tierra de promisión

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África o el futuro del catolicismo. Con sus fieles en aumento constante y sus comunidades dinámicas, el continente negro se presenta ante el papa como una tierra de promisión.

Bien implantada y estructurada con un clero numeroso y bien formado en países como Angola o Camerún, la Iglesia católica africana ha avanzado de forma espectacular en el siglo XX. En 1900 sólo había dos millones de católicos, mientras que un siglo más tarde hay más de 140 millones de fieles. Una expansión continua, superada sólo por Oceanía pero que se topa con el auge de otras confesiones, sobre todo de los evangelistas. Miles de Iglesias pentecostistas han sido construidas a lo largo y ancho del continente. Los rituales, muy intensos y las promesas de poner fin al sufrimiento de los fieles seducen a una parte de la población. Es el caso de esta conversa: “Cuando era pequeña dice me bautizaron como católica, pero cuando ví la luz decidí convertirme. Prefiero la Iglesia evangelista porque me he dado cuenta de que veo cosas que nunca pude ver cuando era católica” Pero el principal rival del catolicismo en África es el Islam, cada vez más arraigado en este continente dónde uno de cada tres habitantes es de confesión musulmana. Una realidad que obliga a los obispos católicos a abrirse al diálogo interreligioso, pero también a hacer frente a los inmensos problemas sociales, económicos y políticos del continente. En Camerún, el país más corrupto del mundo según la ONU, la visita del Papa ha desatado protestas. Las obras para embellecer las calles de Yaoundé suscitan la incomprensión de los más desfavorecidos: “El presupuesto de Camerún va a esfumarse dice este hombre. La última vez que el papa Juan Pablo II estuvo aquí después sufrimos una crisis económica. Y ahora van a vaciar de nuevo las arcas estatales, porque los que van a recibir al papa son los ladrones de la república”. Toda una paradoja ya que el Vaticano quiere aprovechar este viaje precisamente para denunciar las plagas de África: la corrupción, la mala gobernancia, las desigualdades sociales y el foso cada vez mayor entre los ciudadanos y las clases gobernantes.