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Hungría: tras el derroche la austeridad

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Hungría: tras el derroche la austeridad

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Hungría, destino favorito de los inversores extranjeros tras el fin del comunismo es actualmente uno de los países más ahogados por la crisis financiera.

El Estado húngaro y los particulares están gravemente endeudados, y lo peor es que sus deudas se contabilizan en moneda extranjera. Todos cayeron en la misma trampa cuando el crecimiento estaba ahí: Manik Narain, analista económico: “Hasta hace poco, cuando las economías de los países del Este de Europa estaban en pleno crecimiento y sus monedas fortaleciéndose, pedir préstamos o hipotecas en divisas extranjeras era una apuesta relativamente segura. Cuanto más se aprecia tu moneda frente al euro, por ejemplo, menos tienes que pagar para reembolsar lo que debes” Así, en 2008 el 85% de los húngaros suscribieron sus préstamos en moneda extranjera, principalmente en euros y francos suizos. Pero desde el verano de 2008 el forint ha perdido el 30% de su valor con respecto al euro. Una catástrofe para aquellos que tienen que reembolsar sus préstamos, como Laszlo Vadasz, fontanero: “La hipoteca empezó a hacer agua en noviembre, porque no podíamos pagar 504 euros. Sólo podíamos permitirnos unos 331 euros… Pero últimamente ya no podíamos pagar nada porque me quedé sin trabajo” También el Estado se ha endeudado para financiar gastos contraídos con demasiada ligereza durante muchos años. En 2006, el déficit público húngaro se elevaba al 9,2% un record en la UE. El año pasado lo redujeron al 3,3%, pero si Hungría ha escapado de la quiebra se lo debe al plan de salvamento de 20 mil millones de euros encabezado por el FMI. Para enderezar las cuentas, el Estado ha tenido que proceder a drásticos recortes en educación, sanidad, seguridad social y servicio público. Un remedio amargo para los húngaros. “Los salarios dice este hombre en el sector público están ya por los suelos, nos han quitado los beneficios, nuestra situación empeora por momentos” “Es terrible añade otra vecina de Budapest Vamos a vivir una época de pobreza inimaginable. Me temo que van a venir tiempos muy malos”