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Serbia revive los bombardeos de la OTAN

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Serbia revive los bombardeos de la OTAN

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Los serbios reviven estas horas uno de los capítulos más dramáticos de su historia reciente.

Hace diez años en plena madrugada la OTAN bombardeó Belgrado ante el estupor de la población, que no creía que la Alianza pasaría de las amenazas a los hechos. Los bombardeos que en principio iban a durar de tres días, hasta llevar a Serbia a la mesa de negociaciones, se prolongaron más de dos meses. Las autoridades serbias siguen hablando de los acontecimientos con amargura. Dragan Sutanovac Ministro de la Defensa: “Yo creo que en pleno cambio de milenio y de siglo, el bombardeo fue completamente injustificado. La OTAN podía haber cumlpido sus objetivos de una forma menos expeditiva para evitar el sufrimiento a los ciudadanos” A principios de junio, los enviados especiales de la Unión Europea y Rusia lograron arrancar un acuerdo a Slobodan Milosevic y las tropas serbias se retiraron de Kosovo. Inmediatamente después, decenas de miles de serbios huyeron de la provincia por temor a las represalias de los albanokosovares. Milivoje Mihajlovic recuerda el día en que se convirtió en refugiado: “Es una sensación horrible tener sólo un par de horas para decidir qué hacer, a dónde ir, que te puedes llevar en una bolsa de plástico, cómo burlar las barricadas. Lo único que te llevas al final es una experiencia horrible que no deseo a nadie” Los enfrentamientos entre las fuerzas del orden serbias y los rebeldes kosovares del UCK habían comenzado el 96, pero la situación dió un giro cuando miles de albanokosovares huyeron de la provincia víctimas, según denunciaron, de la campaña de limpieza étnica orquestada por Belgrado Posteriormente esas acusaciones y la masacre de Racak, que resultó no ser tal según conclusiones de investigadores independientes, sirvieron de justificación a los bombardeos. En febrero fracasó la última tentativa diplomática internacional en el castillo de Rambouillet en Francia: el UCK seguía negándose a conformarse con el estatuto de autonomía y Belgrado al despliegue de fuerzas internacionales en Kosovo. La OTAN decidió entonces activar la operación contra objetivos militares. Pero las bombas acabaron también con la vida de 500 civiles. Diez años más tarde, los edificios militares en pleno centro de Belgrado siguen siendo testigos mudos de esa historia reciente marcada sobre todo por una pérdida a la que la población no acaba de resignarse: la de Kosovo, la cuna de la civilización serbia.