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Israel: coalición dispar frente a una realidad poco halagueña

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Israel: coalición dispar frente a una realidad poco halagueña

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Un Ejecutivo heteróclito para volver a impulsar el proceso de paz, el objetivo más ambicioso y de más difícil consecución que espera al nuevo gabinete.

Aunque ya hay muchas voces que aseguran que la coalición no sobrevivirá en cuanto se aborde el conflicto con los palestinos, otros siguen esperando el milagro. Es el caso de esta residente en Tel Aviv: “Ojalá que el nuevo gabinete consiga la paz. Les deseo buena suerte porque no va a ser fácil” “Espero, añade este palestino de Ramala, que el nuevo gobierno materialice la paz con el presidente Mahmoud Abbas como interlocutor. Quiero que se sienten a negociar y que por fin tengamos un Estado independiente” Pero las intenciones del nuevo gobierno suscitan desconfianza. Tanto Washington como la Unión Europea presionan para que Tel Aviv respete los acuerdos ya concluidos con la Autoridad Palestina y retomar el proceso de paz sobre la base de un territorio, dos Estados Pero Netanyahu ya ha cerrado las puertas a esa posibilidad y habla de una autonomía económica, un límite al que los palestinos se niegan a resignarse. Y salvo los laboristas, la mayor parte de los miembros de la coalición gubernamental comparten el punto de vista del primer ministro y del Likud, su partido. De ahí el pesimismo del palestino Ashraf al-Ajrami, ministro para los derechos de los prisioneros: “El proceso de paz va a seguir en punto muerto y después entraremos en una fase de deterioro, especialmente porque el gobierno israelí no reconoce las bases del proceso político, no reconoce la solución de dos estados y prosigue la construcción de asentamientos y la ocupación. Por eso sólo esperamos cambios a peor y un nuevo deterioro del proceso” Otro de los asuntos que puede poner a prueba la solidez del gabinete es la liberación del soldado Shalit, prisionero de Hamas desde 2006. Sin olvidar la amenaza iraní. Pese a la postura conciliadora de Tel Aviv sobre la política de mano tendida a Teherán iniciada por Obama, el problema suscita preocupación entre la población israelí que considera al gobierno de Ahjmadineyad como una amenaza muy real.