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El fantasma de la corrupción inmobiliaria planea sobre L´Aquilia

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El fantasma de la corrupción inmobiliaria planea sobre L´Aquilia

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El terremoto de los Abruzos ha destrozado miles de edificios como si fueran de paja. Sin embargo, algunos los más antiguos han resistido. Un ejemplo es de ello es el teatro romano de Amiternum.

Algo increíble, si tenemos en cuenta los destrozos que el seísmo ha provocado en las construcciones modernas, aquellas que supuestamente fueron levantadas siguiendo las normas antí-sísimicas del 74 y el 96. “Vivo en un inmueble anti-sísmico decía una mujer y ha quedado completamente destruido. Sólo queda en pie la estructura, nada más” El caso más polémico es el del Hospital San Salvatore de L’Aquila. Diseñado en los años 60, pero inaugurado en 2003, el edificio tuvo que ser evacuado de urgencia instantes después del terremoto. El riesgo de derrumbe era enorme. Las autoridades sospechan que el constructor empleó cemento de mala calidad para ahorrar costes. Una investigación está en marcha. Para algunos habitantes no hay ninguna duda. “Los promotores usaron el dinero que se ahorraron con el hospital para construirse una lujosa villa”, denunciaba una vecina. Los rumores sobre un posible caso de corrupción aumentan. El presidente de la república, Giorgio Napolitano, guarda por el momento silencio, aunque durante su visita a la zona devastada puso en duda que se hubiera respetado la legislación. Y denunció una irresponsabilidad compartida entre constructores, inspectores, vendedores y compradores de edificios. “Deberíamos hacer un profundo examen de conciencia sin prejuicios políticos. No se trata de ver quién tiene razón o quién se equivoca, ni de saber quién es el responsable. Pero he oído a un representante de la oposición que normalmente no hace este tipo de declaraciones decir que nadie está libre de culpa. Y, sinceramente, creo que tenía razón”. La legislación sobre las medidas anti-sísmicas fue reforzada en 2005, tras el terremoto que causó 30 muertos en San Giuliano di Puglia en 2002. Veintisiete de las víctimas fueron niños. Sin embargo, el gobierno retrasó el pasado otoño la entrada en vigor de esa medidas hasta junio de 2010.