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Aires de cambio en Sudáfrica

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Aires de cambio en Sudáfrica

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Sudáfrica se dispone a elegir a su cuarto presidente desde el final del Apartheid. En el campus de Johannesburgo, no se habla de otra cosa. Es una generación que votará por primera vez, y aunque conocen la historia de su país y saben lo que deben a sus mayores, la decisión es compleja.

“El Congreso Nacional Africano ha luchado por la democracia durante los últimos 97 años, dice este estudiante pero también es cierto que después tardaron sólo 15 en destruirla. Por eso la gente aquí, especilmente en el campus, está un poco confusa” Pero una cosa es segura, la libertad de voto es un derecho que piensan ejercer. Cuando la profesora de políticas pregunta quién acudirá a las urnas la respuesta es elocuente. El debate sobre el Congreso Nacional Africano desata pasiones: “La batalla por la que lucharon ha terminado señala este universitario pero el partido sigue con el mismo esquema mental, y los tiempos han cambiado” “Zuma y sus enredos con la justicia son una cosa, pero si Mandela siguiese en el poder apostilla esta joven no pondríamos en tela de juicio las capacidades del Congreso Nacional Africano” En el poder desde el 94, el Congreso Nacional Africano sigue siendo en sudáfrica el símbolo de la lucha contra la discriminación racial. Su punta de lanza, Nelson Mandela, lo pagó con muchos años de cárcel. Pero la generación actual sólo conoce las leyes restrictivas del Apartheid y los sacrificios que se han hecho para abolirlas por los libros de historia. Por eso, entre otras cosas, votar por el Congreso Nacional Africano no parece una elección tan evidente para los jóvenes como lo fue para sus padres. Saben que gracias a ese partido pueden votar, pero también saben que tienen la posibilidad de optar por otras formaciones y pasar definitivamente página. Como este joven: “Quiero expresar mi juventud y mi energía a través de mi voto. Es muy importante porque antes no podíamos hacerlo, pero ahora podemos elegir.” Pese a los escándalos de corrupción y otros que han salpicado en el último año las filas del Congreso Nacional Africano, el partido mítico y ultramayoritario volverá a imponer su supremacía en los comicios según los sondeos, pero los vientos de cambio soplan con cada vez más fuerza en Johannesburgo.