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Sudáfrica: un gigante a dos velocidades

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Sudáfrica: un gigante a dos velocidades

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El gigante del continente africano tiene una economía a dos velocidades, con indicadores en sintonía con los países industrializados y otros que reflejan una necesidad imperiosa de infraestructuras de base.

El final del Apartheid, hace 15 años, hizo emerger una clase media dinámica compuesta actualmente por un 50% de negros y que con dos salarios medios puede permitirse la compra de los pisos de protección oficial construidos en los últimos 15 años. Pero no todo el mundo ha tenido esa posibilidad, como explica este touroperador: “La realidad actual en Sudáfrica es que si eres negro puedes vivir en la ciudad o en el extrarradio, si puedes permitírtelo no hay problema. Pero si no tienes dinero te tienes que quedar en los suburbios” Es la paradoja en Sudáfrica…un país que ha conocido un crecimiento constante desde hace 10 años frenado únicamente por la reciente crisis económica mundial. Sudáfrica es un país rico que exporta sus riquezas: platino, oro, y diamantes, de los que es uno de los primeros productores mundiales. Pero es también un país donde el 43% de la población es pobre. Donde más de un millón de familias viven en chabolas, donde el 40% de la población está en paro debido en parte al 18,3% de adultos enfermos de sida. Sudáfrica es el país más afectado del mundo por esta enfermedad, que tiene un impacto desastroso en todos los sectores de la economía: desde la mano de obra hasta la productividad pasando por el gasto estatal y las inversiones extranjeras. Paralelamente, la economía sudafricana sufre el impacto de la emigración masiva de los blancos más cualificados debido a la política encaminada a promover la representación de la mayoría negra en los diferentes sectores de la economía. En la agricultura, por ejemplo, el 80% de las tierras cultivables pertenece aun a los blancos. El Gobierno preve redistribuir el 30% de esas tierras de aquí a 2014. Lo mismo sucede en las empresas: el objetivo este año es una cuota del 40% de ejecutivos negros. Una política de discriminación positiva inevitable tras el final del Apartheid y de sus injusticias que ha tenido su lote de efectos negativos y ha causado el empobrecimiento general de la población.