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La larga sombra de la Stasi

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La larga sombra de la Stasi

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El Ministerio para la Seguridad del Estado conocido como la Stasi, fue creado el 8 de febrero de 1950 en la extinta RDA.

Su misión era la de funcionar como un implacable servicio secreto tanto fuera como dentro de la República Democrática Alemana. Dirigida con mano de hierro por Erich Mielke bajo los auspicios de Erich Honecker, la Stasi debía ser el escudo y la espada del Partido Comunista. Fue en todo caso una policía secreta entre las más poderosas y represivas del mundo: en 39 años la Stasi fichó y condenó a cientos de miles de personas. En las 17 cárceles preventivas que tenía a su disposición, la tortura era moneda corriente. Aunque las cifras son bastante dispares según las fuentes, se calcula que tuvo 91.000 espías a su servicio y unos 300.000 informantes civiles, encargados de vigilar los movimientos de los habitantes sospechosos de no simpatizar con el régimen. Uno de sus miembros más famosos fue el llamado hombre sin rostro, Markus Wolf, jefe de la HVA, el departamento exterior de la Stasi, que consiguió acceder a los círculos políticos y económicos de la República Federal Alemana. Fue él quien infiltró a Gunther Guillaume, conocido por haber provocado la caída del canciller Willy Brandt en 1974 Con la caída del muro, en Noviembre de 1989, la Stasi supo que su hora había llegado y comenzó la destrucción sistemática de los archivos. Alertados por los rumores, la noche del 15 de enero de 1990, una multitud de alemanes del este invadió su cuartel general para impedirlo. No consiguieron salvar el 5% de los documentos. En cuanto al resto, se necesitaron numerosos años e innumerables debates en la Alemania reunificada para que el público pudiese acceder al archivo, el mayor del mundo sobre una dictadura Según los expertos, para reconstituir los archivos destruidos se necesitarían 150 años,aunque la creación de un nuevo programa informático este año podría reducirlo a menos de diez. Películas como la alemana “La Vida de los Otros”, dieron a conocer al gran público los usos y costumbres de un servicio secreto que con un agente por cada 200 personas, fue más eficaz que la Gestapo y el KGB.