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China, un año después del terremoto

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China, un año después del terremoto

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LLanto y luto un año después del seísmo que causó la muerte a más de 80.000 personas en China.

Hoy en Beichuan, la ciudad arrasada por el terremoto, los familiares de los muertos recuerdan a sus seres queridos quemando incienso y billetes, como marca la tradición. Entre las ruinas de la ciudad, los ausentes y aquel terrible día ocupan los pensamientos. “Los que vivieron aquel terremoto dice este superviviente no lo olvidarán jamás. Cuando vuelves aquí, sientes que la tierra se mueve como las olas en el océano” Quienes no olvidarán nunca son los padres de los alumnos muertos, oficialmente 5.335, la mayoría hijos únicos. Es el caso de estas dos parejas: “En este último año he pensado en él todos los días dice esta mujer No he trabajado, ni tenía ganas de ir a ningún sitio. Cada noche, cuando cierro los ojos, empiezo a pensar en él. A veces lloro hasta que amanece” Centenares de colegios se derrumbaron, como este de Beichuan. Según fuentes no oficiales murieron 9.000 personas entre niños y profesores. Para los padres, las negligencias y el uso de materiales defectuosos en las construcciones tienen tanta culpa de lo sucedido como el terremoto. Alojada en una vivienda provisional, Mu Cuipin perdió a su hijo único en el instituto de Beichuan. “Sabemos que el terremoto desempeñó un papel en la destrucción, dice pero también nos gustaría saber las proporciones de metal y cemento que se utilizaron para construir este edificio de cinco plantas. Pero el gobierno no nos lo dice” El seísmo dejó más de 300.000 heridos, la mayoría campesinos pobres. En este centro de rehabilitación de la Cruz Roja en Deyang, unas 300 personas han recibido prótesis gratuitas, como Fu Cangyan, que se encontraba en su granja en el momento del drama. “Por supuesto es difícil, asegura pero tengo que ser valiente para resolver los problemas que van surgiendos. El equipo me ha ayudado mucho, tengo que salir adelante y valerme por mi misma” Valor para rehacer toda una vida y reconstruir las casas. El seísmo dejó sin techo a más de cinco millones de personas. Algunos no han esperado las ayudas para comenzar el trabajo. En la puerta, el símbolo de la prosperidad, un deseo de futuro.