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¿Barroso o no Barroso?

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¿Barroso o no Barroso?

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Horas después de afianzar su victoria en el Parlamento Europeo, los conservadores del Partido Popular Europeo barajan la posibilidad de crear una gran alianza con los liberales y socialdemócratas, “las tres grandes familias que impulsaron la construcción europea”, según ha reconocido, hoy, el presidente del PPE, Wilfried Martens. Una cooperación más necesaria que nunca, según Martens, debido al empuje de los populistas y los euroescépticos. Aunque, a corto plazo, lo que está en juego es la reelección de José Manuel Durao Barroso al frente de la Comisión Europea.
 
Para el PPE, la victoria de su grupo beneficia a su único candidato, aunque su reelección no está exenta de baches. Barroso contará, con seguridad, con el aval necesario para ser designado en junio y confirmado en julio por el Parlamento, ya que, actualmente, sólo necesita la mayoría simple de los eurodiputados, número asegurado por el grupo popular. Sin embargo, si el Tratado de Lisboa es ratificado por los cuatro países que aún no lo han hecho (República Checa, Irlanda, Polonia y Alemania) el Parlamento tiene previsto una segunda investidura en noviembre y, para entonces, las reglas del juego habrán cambiado. El Tratado de Lisboa exige la mayoría absoluta, que actualmente los partidarios de Barroso no alcanzan.
 
Además del PPE, Barroso necesitará las voces de los liberales (80) y 103 votos más. Centenar que no está, por ahora, al alcance de su mano pues los detractores del presidente de la Comisión son numerosos y pueden adoptar posturas aún más radicales. La izquierda, con varias excepciones (los socialistas españoles de Zapatero, los laboristas de Brown y los socialistas portugueses de Socrates) no aceptarán un tal compromiso, el SPD alemán en cabeza. Los Verdes y la izquierda radical han hecho de su oposición contra Barroso uno de sus temas de campaña. Para los euroescépticos será todo un placer votar en contra.
 
El jefe de los liberales europeos, Graham Watson, no ha dicho no a una coalición con el PPE, aunque el tercer grupo de la eurocámara pondría algunas condiciones. “Dados los resultados, apostilló Watson, lo más lógico sería una alianza de centro-derecha, una verdadera alianza política y no un compromiso tecnocrático como ya hemos visto en ocasiones anteriores.”
 
El PPE y ALDE suman 348 escaños, les harían falta 19 más para alcanzar la mayoría absoluta de 369.
 
Si los liberales ayudan a los conservadores a reconducir en su puesto a José Manuel Durao Barroso al frente de la Comisión Europea, los liberales exigirían, quizás, el puesto de presidente del Parlamento. Puesto clave que estaría, también, al alcance de los socialistas.
 
Sin embargo, los liberales no han cerrado la puerta a otras alternativas. Watson no descarta negociaciones con otras formaciones, sin excluir la extrema derecha, otra de las grandes ganadoras.
 
Por su parte el PPE excluye cualquier coalición con los Verdes de Daniel Cohn-Bendit.
 
El carismático líder de Daniel Cohn-Bendit, una de las figuras de las protestas de mayo de 1968 en Francia y líder el variado movimiento Europa-Ecología, también tiene mucho que decir.
 
Cohn-Bendit ya ha comenzado a negociar con el Partido Socialista Europea de Nyrup Rasmussen para intentar formar una mayoría. Haciendo elogio de su eslogan “Piensa en grande… Cohn-Bendit ha dejado a un lado a los socialistas franceses de Martine Aubry, a los que todavía no ha consultado, telefoneando, primero, a Rasmussen.
 
Aunque las cifras hablan por sí solas, los verdes más el grupo socialista, con apenas 115 asientos, ni siquiera rozan los 263 escaños del PPE.