Última hora

Última hora

Gadafi no bajó solo del avión

Leyendo ahora:

Gadafi no bajó solo del avión

Tamaño de texto Aa Aa

Con la foto del héroe libio de la revuelta contra la colonización italiana. El retrato de Omar Al-Mukhtar, arrestado por los escuadrones fascistas italianos el 11 de septiembre de 1931 y ahorcado poco después, puede parecer una provocación, aunque no ha sido interpretado así por el primer ministro y el presidente italianos, dispuestos a honrar la primera visita de Gadafi a Italia.

Una respuesta al viaje de Berlusconi a Trípoli el 30 de agosto de 2008. Ese día il Cavaliere pidió, oficialmente, disculpas por el pasado colonial. Pero Berlusconi fue más allá y selló un acuerdo histórico con Gadafi. Italia se compromete a entregar 5.000 millones de euros en forma de inversiones en infraestructuras durante 25 años. A cambio, Libia garantiza a su nuevo aliado un acceso privilegiado a los recursos naturales del país y le ayuda a controlar la inmigración clandestina. En 2008, cerca de 37.000 sin papeles desembarcaron en Italia, un 75% más que el año anterior, la mayoría parte de costas libias. Según el acuerdo, Roma está autorizada a transferir a Libia los inmigrantes interceptados en aguas italianas, una bofetada al derecho de asilo criticada por la ONU y algunas voces europeas. Para impulsar esta cooperación, Italia ha ofrecido cuatro buques que realizan patrullas conjuntas con la marina libia en sus aguas territoriales, un control de fronteras sufragado, en parte, por la Unión Europea. El petróleo y el gaz libios, también, están en juego. Actualmente suponen, respectivamente, el 25% y el 33% de lo que consumen los italianos. Pero Berlusconi quiere asegurarse un sumistro privilegiado. Menos inmigrantes y más energía. Un pacto que a ojos de muchos libios suena a dominación neocolonial.