Última hora

Última hora

Rusia-China: un matrimonio de conveniencia

Leyendo ahora:

Rusia-China: un matrimonio de conveniencia

Tamaño de texto Aa Aa

No es por casualidad si en mayo de 2008 el primer viaje oficial al extranjero del nuevo presidente ruso fue a China.

Desde hace varios años, los dos gigantes se afanan en mostrar al mundo su entente cordiale y la prioridad que supone para ambos sus relaciones bilaterales. Marcadas durante mucho tiempo por conflictos fronterizos, sus relaciones se normalizaron en la década de los 90 y desde finales de la guerra fría entraron en una nueva era que comenzó oficialmente el 25 de abril de 1996 con la firma de una asociación estratégica. Una unión que sigue dando fruto através de organizaciones como el grupo de Shangai, creado también en el 96 y através del cual China, Rusia, Tayikistán, Kazajstán, Kirgizstán y Uzbekistán intentan contrarrestar la influencia estadounidense en Asia Central. Porque el chino-ruso es esencialmente un matrimonio de conveniencia: Los dos gigantes representan más de mil millones quinientos mil habitantes. El volúmen de sus intercambios comerciales, de pocos millones hace diez años, se eleva actualmente a más de 56.000 millones de dólares. China se ha convertido en el principal socio comercial de Rusia, por delante de la Unión Europea. En asuntos internacionales, también están en plena luna de miel: ambos rechazan la solución militar en los contenciosos nucleares con Irán y en Corea del Norte. Además se oponen al proyecto estadounidense de desplegar un escudo antimisiles en Europa del Este y comparten la misma opinión sobre el Dalai Lama y sobre las cuestiones de unidad e integridad territorial. Se constata especialmente en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde las dos potencias tienen derecho a imponer su veto y se apoyan mutuamente en todas las votaciones relativas a la soberanía, como en los casos de Kosovo, Georgia o Taiwán. El desmembramiento de la Unión Soviética, la ampliación de la OTAN y de la Unión Europea, el aislamiento diplomático de China y el temor común a que Estados Unidos se confirme como la principal potencia en la escena internacional han contribuido a que los dos países estrechen sus vínculos. Entre intereses comunes y desconfianza, ya sea a nivel militar o energético, muchos coinciden en que su asociación funcionará mientras no se hagan sombra y no se impidan mutuamente la apertura a otros socios.