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La muy ambiciosa presidencia sueca de la UE

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La muy ambiciosa presidencia sueca de la UE

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Suecia toma las riendas de la Unión Europea, una presidencia llena de incertidumbres que piensa hacer de la crisis financiera y del cambio climático sus prioridades.

Su principal baza, el pragmatismo de su primer ministro. El conservador, Fredik Reinfeldt, defiende una Europa más competitiva que salga reforzada de esta crisis, para ello, propugna políticas de empleo osadas asociadas a medidas de protección social, algo en lo que destaca este país nórdico. La ampliación puede ser crucial para impulsar ese dinamismo económico. Suecia apoya, firmemente, la candidatura de Turquía. El ministro sueco de exteriores, Carl Bildt, antiguo enviado de la ONU en los Balcanes, se muestra, sin embargo, menos entusiasta con la integración de los países de esta zona. Su mayor reto a escala internacional: conseguir un acuerdo global de recorte de emisiones de CO2 que releve al protocolo de Kioto. “Creo que la presidencia sueca es demasiado ambiciosa, especialmente en lo que respecta al cambio climático. El primer ministro tiene grandes expectativas puestas en la Conferencia Internacional sobre el cambio climático de Copenhague, en diciembre, pero creo que China y Estados Unidos tienen otras prioridades, creo que seguirán concentrándose en la crisis económica”, comenta el analista Richard Erixon. Estocolmo tiene sus propias ambiciones, como acelerar el ingreso de Islandia en la UE pero, antes, deberá lidiar con la herencia institucional dejada por la presidencia checa. Este otoño tendrá que organizar la entrada en vigor del Tratado de Lisboa si, finalmente, es aprobado en el referéndum que debe celebrar Irlanda.