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Los uigures, de nuevo en el punto de mira

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Los uigures, de nuevo en el punto de mira

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El muqam resuena allí donde viven los uigures. Su religión, el Islam, se siente con fuerza en su música, y forma parte de su identidad tanto como sus rasgos físicos de origen centroasiático y su lengua turcomana. Todo ello les diferencia dentro del gran mosaico de culturas que es China.

La región autónoma de Xinjiang, vecina de Afganistán y Pakistán, está considerada la cuna de esta etnia. Su superficie es la sexta parte de la de China. Pero sólo tiene 20 millones habitantes. Y de ellos, el 45 por ciento son uigures. El 41, de etnia han. Hace seis décadas éstos eran sólo el 5 por ciento. La economía se basa en sus importantes recursos naturales: gas natural, minerales y petróleo. La que llaman “hanización” favorecida desde Pekín, genera un creciente malestar. Sobre todo, por la desigual distribución del trabajo. Los han tienen en sus manos los puestos de mayor responsabilidad y copan buena parte de la adminstracíón pública. El año pasado, el separatismo uigur amenazó los juegos olímpicos de Pekín, en esta declaración presuntamente colgada en internet por el Partido Islámico de Turkestán, un grupo que reivindica la independencia de Xinjiang. Un misterioso atentado que costó la vida a 16 policías en esta región poco antes de la cita olímpica volvió a poner a la etnia uigur en el punto de mira. Una vez más, al saltar por los aires estel polvorín étnico chino, el mundo vuelve a fijar su atención en la partida que se juega en Xinjiang desde hace décadas.