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Gibraltar: España deja a un lado las cuestiones espinosas

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Gibraltar: España deja a un lado las cuestiones espinosas

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El viaje de Moratinos corona la política de acercamiento del gobierno socialista de José Luís Rodríguez Zapatero que, sin renunciar a recuperar la soberanía sobre el Peñón, prefiere dejar al margen los temas más controvertidos.

Prueba de ello, el ministro español de Exteriores ha entrado por vía terrestre, evitando el aeropuerto gibraltareño, construido sobre el Istmo que une el Peñón con la localidad española de La Línea de la Concepción, a pesar de que existe un acuerdo de uso conjunto. Tampoco llegó a materializarse, en 2002, el acuerdo sobre una propuesta de soberanía compartida que el 99% de los gibraltareños rechazó en referéndum. El principal instigador del NO fue el primer ministro de Gibraltar que encadena su tercer mandato. Hace tan sólo una semana, Peter Caruana, avivió el conflicto por la soberanía de las aguas que Gibraltar considera propias al pedir a los propietarios de los barcos que desobedezcan las consignas de la Guardia Civil española y pidan ayuda a la policía del Peñón. Caruana no duda en atizar las fricciones entre España y Marruecos recordando que Madrid rechaza ceder la soberanía sobre las plazas de Ceuta y Melilla. Otro conflicto, sobre el que finalmente tuvo que ceder, fue la retirada de los restos del carguero panameño New Flame que naufragó en 2007 en la Bahía de Algeciras, en aguas españolas. El traslado al puerto de Gibraltar finalizó el pasado mes de junio. A pesar de las fricciones, las conversaciones avanzan. Ese es el motivo de la visita de Moratinos a Gibraltar donde se celebra la tercera reunión del “Foro Tripartito de Diálogo sobre Gibraltar”, creado en 2004 por los gobiernos de España, el Reino Unido y Gibraltar. Un foro que trata de impulsar acuerdos en materias como cooperación marítima y medioambiental, lucha contra el crimen organizado y visados.