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Moldavia: elecciones sin poderes mágicos

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Moldavia: elecciones sin poderes mágicos

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Moldavia celebra este miércoles elecciones anticipadas para intentar salir de la crisis que paraliza el país desde el mes de abril.

El mes pasado, el presidente saliente, el comunista, Vladimir Voronin, tuvo que disolver el recién elegido parlamento y convocar nuevos comicios después de que la oposición impidiera, en dos ocasiones, al Partido Comunista elegir a su candidata como jefa de Estado. La historia podría repetirse puesto que, según los sondeos, los comunistas, a pesar de ser favoritos, no obtendrían los diputados necesarios para imponer a su candidato: 61. La oposición liberal les acusa de autoritarismo y de corrupción. “Durante la campaña electoral, los comunistas no cesaron de comportarse de manera fraudulenta, fue de mal en peor. Nos cortaron la electricidad durante nuestros mítines, la policía nos obstaculizó el camino”, dijo Dorin Chirtoaca, diputado del Partido Liberal. El partido de Voronin apoyado por la población rural, los sectores más pobres y la tercera edad, nostálgica de la extinta URSS, rechaza estas acusaciones. “El Partido Comunista respeta el código electoral. Todos los ministros implicados en la campaña suspendieron sus actividades, ninguno de ellos utilizó ni sus coches oficiales ni los recursos del Estado”, dijo el portavoz del Partido Comunista. Los comicios del pasado mes de abril, considerados fraudulentos por la oposición, abrieron una brecha hoy, casi insondable, entre ésta y el poder. Las protestas acabaron en el saqueo del Parlamento y la residencia del presidente. La división persiste entre esta franja de la población, más urbana y marcadamente pro-occidental, y los seguidores del pro-ruso Partido Comunista. Las autoridades de Chisinau acusan a Rumanía de haber alimentado el descontento, lo que ha tensado la relación entre los dos países que comparten lengua e historia. El Partido Comunista asegura que Rumanía, cuyo presidente apoya, abiertamente, a la oposición, pretende absorber Moldavia otorgando la nacionalidad rumana a sus ciudadanos, unos 800.000, teniendo en cuenta que la población moldava no supera los 4,5 millones, están realizando los trámites o han obtenido, ya, el pasaporte rumano. Una puerta abierta hacia la Unión Europea para los candidatos a la emigración del país más pobre de Europa, dependiente, económicamente de Moscú. Unos 600.000 moldavos trabajan en el extranjero, pero ellos no irán a votar.