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Bronceado todo el año, muchos osan aunque el riesgo es real

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Bronceado todo el año, muchos osan aunque el riesgo es real

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Las cabinas bronceadoras de rayos ultravioletas son tan peligrosas como el arsénico, y “probablemente” tan cancerígenas como el tabaco.

La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la OMS las ha clasificado en la primera categoría de riesgo, el grupo 1 de cancerígenos para humanos. “Los rayos UVA son radiaciones que penetran en la piel, que crean lesiones y éstas fomentarán el desarollo de un cáncer”, explica la investigadora francesa, Béatrice Secretan. Los expertos señalan que el riesgo de melanoma de piel aumenta en un 75% cuando el uso de estos dispositivos comienza antes de los 30 años de edad. La adicción a las lámparas solares no es buena pero… “no puedo evitarlo, me pasa como a esa gente a la que le gusta los dulces, sabe que engordan pero come igual, pues a mi me pasa algo parecido con los rayos UVA”, comenta una francesa adicta a los salones de bronceado. Los defensores del sector esgrimen otros argumentos recordando que los verdaderos rayos del sol son considerados como “probablemente” cancerígenos desde 1992, muy a pesar de las cremas solares. “El verdadero peligro son las playas, la cantidad de gente que se expone a los rayos del sol sin protección es mayor que la que acude a una cabina de rayos UVA, y esas personas se exponen a quemaduras que pueden ser muy nocivas para la piel”, argumenta Dominique Baumier, director general de Point Soleil. Subir del nivel 2, “posible cancerígeno” al nivel 1, no conllevará, sin embargo, la prohibición de estos centros, según la comunidad médica. “La prohibición no resolverá nada, pues hay maneras de esquivarla. Creo que hay que insistir en dar una mayor información al público y formar mejor a los profesionales del sector, algo que no está a la orden del día”, comenta Georges Reuter de la Asociación francesa de dermatólogos. Escoger el centro donde se reciben las sesiones, también, es importante. El mal estado de las instalaciones puede generar otra luz, aún, más peligrosa, según los expertos que advierten, también, del riesgo de tumores oculares.