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El gobierno español no da su brazo a torcer

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El gobierno español no da su brazo a torcer

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Eduardo Puelles, el comisario de policía que ETA mató el pasado mes de junio, es la única víctima mortal de la organización terrorista vasca en lo que va de año.

ETA colocó una bomba en los bajos de su coche. Se trataba del séptimo atentado desde principios de 2009, una demostración de fuerza con la que la organización pretendía doblegar al Estado español y forzarle a negociar. Pocos días después, el ministro español de Interior reiteraba la posición inamovible del gobierno: “Es cierto que este largo proceso de violencia ha causado muchas caídas a ETA, eso quiere decir que el Estado está haciendo su trabajo, y va a continuar haciéndolo hasta que ETA abandone definitivamente las armas”, dijo Alfredo Pérez Rubalcaba. En diciembre de 2006, con el atentado que costó la vida a dos personas en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas, ETA rompe las negociaciones para buscar una salida negociada al terrorismo. También acaba, de facto, con la tregua declarada el 24 de marzo de 2006 y provova un cambio radical de la parte del presidente del gobierno español para quien ya no hay vuelta atrás: “En este momento señorías es necesario, conveniente, que volvamos a renovar la unidad democrática ante el terrorismo. Así lo exigen los ciudadanos, así lo pide el gobierno a todas las fuerzas políticas”, dijo Jose Luís Rodríguez Zapatero. El gobierno español con la ayuda de la policía francesa lleva a cabo importantes arrestos. Entre mayo de 2008 y abril de 2009 caen cuatro jefes de ETA. Cambia, también, el paisaje político del País Vasco con la llegada al poder del socialista Patxi López tras las elecciones autonómicas de marzo de 2009. Con la formación del primer gobierno vasco no nacionalista, los nacionalistas moderados del PNV pasan, por primera vez, a la oposición, desbancando a los independentistas radicales, excluidos del Parlamento tras un largo proceso de ilegalización. La Justicia española considera que mantienen una estrecha relación político-operativa con Batasuna. Batasuna, ilegalizada en 2003 sufrió un duro golpe el pasado 30 de junio cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rafiticó la decisión la Justicia Española.