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Corazón Aquino, una figura política a su pesar

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Corazón Aquino, una figura política a su pesar

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Corazón Aquino se embarcó a su pesar en la vida política tras la muerte de su esposo en 1983. El ex senador Benigno Aquino fue asesinado en el aeropuerto de Manila cuando regresaba de 3 años de exilio. Nadie dudó de que la orden había partido del presidente, Ferdinand Marcos.

Pero los tejemanejes que le habían permitido mantenerse en el poder desde mediados de los sesenta se vinieron abajo en las presidenciales de 1986, a las que se había presentado Aquino. Ambos candidatos reclamaron la victoria, pero en esta ocasión el ejército se negó a plegarse a sus deseos. La revuelta pacífica que encabezó la “viuda de Filipinas” obligó al mandatario a abandonar el país y la convirtió en la primera jefa de Estado de un país asiático. Durante 6 años de difícil gobierno, Aquino afrontó 7 tentativas de golpe militar, pero todas fracasaron ante la firmeza de quien sería su sucesor en el cargo, el general Fidel Ramos. Su simpatía hacia Ramos no le impidió liderar un movimiento de protesta contra sus intentos de enmendar la constitución para poder ser reelegido. En 2001, contribuyó a derrocar al presidente de turno, Joseph Estrada, acusado de corrupción, y, años más tarde, reclamó la dimisión de la actual presidenta, Gloria Macapagal Arroyo. Aquino fracasó en su intento de acabar con el tradicional monopolio del poder por parte de las familias más adineradas de Filipinas. Los últimos años de su vida los consagró a luchar contra el cáncer y a defender los principios de sus dos grandes devociones: la democracia y la fe católica.