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Al rojo vivo en vísperas del aniversario de la "guerra de los cinco días"

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Al rojo vivo en vísperas del aniversario de la "guerra de los cinco días"

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Una viva tensión marca el primer aniversario de la guerra entre Rusia y Georgia por el control de la separatista Osetia del Sur.

Pocos días antes de que se cumpla un año del conflicto, de la batalla dialéctica se ha pasado a los ataques concretos. Moscú y Tiflis se acusan mútuamente de lanzar ataques con morteros. En territorio georgiano, a pocos kilómetros de la frontera sur de Tsjinvali, la capital rebelde, este residente en Zemo Nikozi asegura que aún viven con el miedo en el cuerpo: “Esta casa fue destruida durante la guerra, pero sigue habiendo tiroteos, y la tensión se ha disparado. La gente está aterrorizada. Globalmente, la situación no ha cambiado. La gente sigue teniendo miedo” Con sus tropas en la zona alerta desde el martes, el mando militar ruso asegura que tiene la situación bajo control, aunque ha criticado a Estados Unidos por acelerar el rearme georgiano. General Anatoly Nogovitsyn: “Georgia carece de capacidad real para perpetrar cualquier tipo de agresión. Y la atmósfera política ha cambiado significativamente, ha habido un cambio radical. No reconocerlo y seguir actuando como antes sería un suicidio político” Aunque la popularidad del presidente georgiano cayó en picado tras el conflicto, sus compatriotas son unánimes a la hora de considerar a Rusia culpable de la guerra que causó mil víctimas, como señala el líder de la oposición Irakly Alasania: “Creo que el gobierno georgiano cometió muchos errores antes del conflicto, pero la culpa es indudablemente de la Federación Rusa por que hizo todo lo que pudo para provocar la guerra, y lo cierto es que nuestro territorio está ocupado” Uno de esos errores, según la oposición georgiana, es no haber garantizado la vuelta de los desplazados. 138 000 civiles huyeron hace un año, de los que 30.000 no han vuelto. La mayoría son georgianos de Osetia del Sur y de Abjasia. Pese al tenso contexto, la comunidad internacional solo cuenta con 240 observadores de la UE no armados para garantizar la paz de una región altamente inflamable.