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Auge, caída y resurgir de los talibanes

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Auge, caída y resurgir de los talibanes

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Los talibanes son mayoritariamente pastunes, una etnia que durante siglos ha dominado un vasto territorio a caballo entre Afganistán y Pakistán. En 1893 los británicos delimitaron la frontera entre los dos países, dividiendo a la población de origen Pastún, en marrón en el mapa. Esa línea de demarcación ha sido percibida desde entonces como una imposición exterior.

Muchos talibanes nacieron en campos de refugiados de Pakistán y se educaron en escuelas islámicas o madrassas paquistaníes. Su manifiesto, que surgió de una reunión en Kandahar a principios de la década de los 90, se basaba fundamentalmente en imponer la versión más ortodoxa de la Sharia o ley islámica y restaurar la paz. Aunque en un principio el movimiento buscaba purificar la sociedad sin tener interés en los aspectos políticos o de gobierno, en el 96 conquistaron Kabúl y en el 98 llegaron a controlar el 90% de Afganistán. Su líder espiritual, el Mullah Omar sigue siendo un enigma. Se sabe que tiene menos de 50 años y que perdió su ojo derecho en los 80, en la lucha respaldada por Estados Unidos contra la ocupación soviética. Occidente le acusa de dar refugio al hombre más buscado del mundo, Osama bin Laden y a varios de sus secuaces de Al Qaeda. En octubre de 2001, las fuerzas de la coalición internacional liderada por las tropas norteamericanas invaden Afganistán con la ayuda de la Alianza del Norte. A principios de diciembre, acaban con el régimen de los talibanes. Refugiados en las provincias del sur de Afganistán, los insurrectos acumulan armas y prosiguen reclutando voluntarios para preparar su vuelta a la escena. Y han conseguido hacerlo pese a la presencia de las fuerzas internacionales. Hoy por hoy se registran los peores niveles de violencia en el país desde 2001. Su próximo objetivo es arruinar las elecciones, y van más allá del boicot: han amenazado con matar o mutilar a quienes acudan a las urnas. Pero no todos tienen un discurso violento. El antiguo jefe talibán Mullah Abdul Salaam se presenta a las presidenciales con el objetivo declarado de negociar con los insurrectos. Tras un mítin en un hotel de Kabúl acepta hablar con los medios internacionales: “Necesitamos a los talibanes afganos ya sean extremistas o moderados. Tenemos que sentarnos a negociar con ellos y escuchar lo que tengan que decir. Los otros talibanes, los de Al Qaeda, los extranjeros, no tienen nada que decir. No tendremos en cuenta sus opiniones. Los proscribiremos” Aunque sabe que tiene pocas posibilidades de llegar a la presidencia, el Mullah Abdul Salaam aspira a ejercer de mediador entre los talibanes y el Gobierno.