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División en la cúpula conservadora iraní

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División en la cúpula conservadora iraní

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Tras las manifestaciones de protesta por su controvertida reelección el pasado 12 de junio, Mahmoud Ahmadinejad ha pasado otra prueba de fuego con el voto del Parlamento sobre la composición del Gobierno iraní.

Si en 2005 el Hemiciclo rechazó a 4 de sus ministros, en 2009 ha tenido que retirar tres. Aunque cuenta con un apoyo mayoritario, los nombres del presidente han vuelto a dividir al campo conservador. Una división que tendrá que tener en cuenta el poder iraní, según esta analista de la Universidad Libre de Bruselas: “No se puede decir que no haya tenido consecuencias. Hay hombres fuertes, muy leales e incluso muy sospechosos en el ámbito internacional. Y después, al mismo tiempo, presentan a tres mujeres de las que sólo una ha sido aceptada por el Parlamento, pero que tal vez sea una especie de prueba” Otro escollo para Ahmadinejad son sus relaciones con Ali Khamenei. Aunque le apoyo sin ambajes después de las elecciones y hasta su investidura a principios de agosto, el Guía Supremo de la República Islámica parece querer marcar las distancias con el presidente. A finales de julio, puso fin a la polémica sobre la elección del vicepresidente y forzó la renuncia del candidato elegido por Ahmadinejad. Además, el pasado 26 de agosto, apartándose de la línea oficialista, admitió que no había pruebas de que la revuelta urbana de los opositores fuera fruto de un complot urdido por Occidente. Las disensiones internas se dejan sentir también en la política exterior de Teherán, sobre todo en su actitud con el Grupo de los seis y en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. El martes, el negociador iraní aseguró que iba a presentar varias propuestas. Ahora Ahmadinejad vuelve a desafiar a Occidente minimizando el impacto de eventuales sanciones. “En la cuestión nuclear, explica Sirouzeh Nahavamdi, los iraníes van a proseguir con su manera de ver las cosas y su táctica o su manera de negociar, que es un poco “una de cal y otra de arena”, decir una cosa y todo lo contrario. Se trata de mantener al interlocutor occidental en la incertidumbre” Aunque la transmisión de información ha mejorado, segun el Organismo Internacional de la Energía Atómica, éste sigue lamentando que Teherán no responda a las preguntas sobre la naturaleza presuntamente militar de su programa nuclear.