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"No se puede pasar del burka al uniforme", Marina Catena

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"No se puede pasar del burka al uniforme", Marina Catena

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Teniente y trabajadora humanitaria. Marina Catena, una italiana de 40 años acaba de ser la primera mujer teniente del ejército italiano en recibir la condecoración de Caballero de la Orden del Mérito de la República Francesa. Un premio a su labor en Kósovo, en Irak, en Líbano y más recientemente en L’Aquila. Hoy en calidad de directora del Programa Alimentario Mundial de Naciones Unidas ha escrito dos libros sobre sus experiencias en el terreno. Destinará los ingresos de la venta a una escuela multilingüe en Kósovo, así como un orfanato femenino en Líbano. Le ofrecemos el retrato de una europea convencida:

Dulce Dias – euronews: Marina Catena, felicitaciones por esa condecoración del gobierno francés. ¿Qué representa para usted en tanto que mujer e italiana?

Marina Catena: Para mi es una gran emoción. Porque soy la primera mujer soldado italiana que recibe esta distinción en Francia. Francia es en cierta manera mi país de elección, me gusta el idioma francés, he cursado estudios en Estrasburgo sobre la Unión Europea. También es el país en el que trabajé como azafata de Air France. Es un país que me ha enseñado a vivir sin fronteras. Es por lo tanto una nación a la que estoy muy agradecida por esta condecoración que me llena de alegría.

Dulce Dias – euronews: Usted disfrutó de una beca Erasmus en Estrasburgo, trabajó para la Comisión Europea. Habla 5 idiomas… ¿Se siente usted europea? Se siente usted italiana? ¿Cómo contempla usted la construcción europea?

Marina Catena: Me siento sobre todo europea. De verdad estimo que soy un producto “químico” de la Europa de los años 90. Fuí una de las primeras chicas italianas en obtener una beca Erasmus. Debo decirle que estoy muy triste cuando veo que los ciudadanos no comprenden realmente lo que significa Europa.

Dulce Dias – euronews: Entre 1996 y 1999 usted trabajó para ECHO, el organismo humanitario de la Comisión Europea, en calidad de responsable de comunicación. Usted pudo haber continuado una carrera de comunicación en las instituciones europeas.

Marina Catena: Creo que en Bruselas aprendí a construir una carrera internacional en la comunicación de las actividades humanitarias. Después quise “poner los pies en el fango”, ejercer lo humanitario sobre el terreno. En esos dos años que pasé en Kósovo al lado del ministro Kouchner vi a muchas mujeres violadas, guerrilleros del UCK, italianos que trabajaban en la construcción del ferrocarril. Ví así a una Europa activa en Kósovo. Hay que recordar que la base económica de Kósovo fue reconstruida gracias a la Comisión Europea.

Dulce Dias – euronews: Usted quiere hacer la paz, mediante la labor humanitaria. ¿Por qué decidió convertirse en militar?

Marina Catena: Era mi sueño desde niña. Vengo de un pueblo de los Abruzos que se llama Ortona Mare, donde hay un cementerio canadiense donde yacen soldados muertos durante la II Guerra Mundial. Cuando era muchacha iba a a ese cementerio, era mi fuente de inspiración. Pienso que lo humanitario y lo militar son dos mundos que aunque desconfíen el uno del otro, también se necesitan. Así lo percibí en Kósovo. El diálogo entre civiles y militares era todavía balbuciente y muy difícil. Pero poco a poco ese diálogo fue progresando. Las ONGs entendieron que tienen que colaborar con los militares. Eso puede sonar extraño, pero creo que en cuanto a los conflictos actuales, sólo un diálogo entre humanitarios y militares puede conducir a una verdadera colaboración.

Dulce Dias – euronews: Cuando trabajó en ECHO dirigió la campaña “Una flor para las mujeres de Kabul”. En Kósovo, también se ocupó de la causa femenina. ¿Hay que ser mujer para tener en cuenta a las mujeres en la zona de conflicto?

Marina Catena: Pienso que sí. Al ser mujeres tenemos una sensibilidad diferente. Sabemos qué significa ese tipo de sufrimiento. Sabemos qué nos podría pasar si nosotras fuéramos las víctimas, o nuestras hermanas o nuestras hijas. Así que pienso que el compromiso de una mujer, en mi caso de una mujer que vive en un mundo masculino, es contribuir con nuestra feminidad. Así lo hice en el Líbano con el Equipo Delta, un regimiento de mujeres soldado. Nos dedicábamos a escoltar a las mujeres libanesas de la región. ¿Por qué? Porque si un soldado hombre toca a una mujer chiíta tendremos un problema diplomático. Así que nosotros las mujeres tenemos el poder de hablar a otras mujeres.

Dulce Dias – euronews: Cuando vemos sus fotos con militares usted es la única mujer…

Marina Catena: Es verdad! Es verdad. Siempre me he encontrado siendo la única mujer. Hoy cerca del 1% de todos los militares del mundo son mujeres. Apenas el 1%. Hay una resolución de Naciones Unidas en la que se pide a los países que aumenten el número de mujeres en las misiones de paz. Porque, como ya le he dicho, ejercemos un papel muy importante en la proximidad con las poblaciones locales.

Dulce Dias – euronews: Una mujer soldado, ¿tiene sentimientos?

Marina Catena: Muchísimos. Muchísimos. He contado en mi libro que también uno puede enamorarse en el ejército. Guardamos además sentimientos hacia los que hemos dejado en casa. Tenemos además sentimientos de culpabilidad. Porque yo, como mis colegas hombres, hemos dejado atrás a la familia, a nuestros niños que crecen… y a veces por periodos de 5 y 6 meses… Pienso que ser soldado es aún una profesión de mucho romanticismo.

Dulce Dias – euronews: ¿Tiene marido, tiene hijos?

Marina Catena: Nunca me he querido casar. Estuve a punto de hacerlo, pero jamás lo he deseado. Soy un espíritu libre, lo reconozco. Estoy enamorada de una persona que, ¿cómo le diría?, me comprende bien, me apoya. De lo contrario no sería posible. Creo que hay que ser sincera con nuestras decisiones y no pienso que mi vida sea compatible con el hecho de estar casada y tener hijos.

Dulce Dias – euronews: Estuvo recientemente en L’Aquila para organizar la cumbre del G8. ¿Qué sintió usted cuando vió esta región, que es la suya, devastada por aquel terremoto?

Marina Catena: He visto tantos lugares devastados por la guerra… Pero claro la tierra propia es diferente. Me acuerdo que cuando llegé a L’Aquila por la mañana me ponía a llorar. Participar en el G8 fue una experiencia extraordinaria. Ver cómo el mundo finalmente entendió la decisión de Italia de realizar un evento político en el cráter de un terremoto.

Dulce Dias – euronews: Ahora que usted es directora del Programa Alimentario Mundial de la ONU, ¿no echa de menos estar sobre el terreno?

Marina Catena: Voy a decirle una cosa: pienso que cuando se vive una aventura así la econtramos extraña. Incluso cuando se regresa a una vida normal, como en París, nos termina faltando algo. Nos falta esa adrenalina. Pienso que lo humanitario no es una cuestión de latitud. Podemos luchar perfectamente desde París. Debemos esforzarnos cada día para que la lucha contra el hambre en el mundo continúe formando parte de la agenda de los grandes de la Tierra.

Dulce Dias – euronews: De todo lo que usted ha visto en el mundo, ¿qué es lo que más le he ha chocado?

Marina Catena: Tal vez el atentado contra nuestros soldados en Nassirya, en noviembre de 2003. 19 soldados italianos fueron atacados entonces en nuestra base militar, en pleno desierto al sur de Irak. Eran mis amigos con los cuales había estado la víspera. También un atentado que sufrí en Prístina en abril de 2000. Te das cuenta que tu vida en el fondo está determinada por el destino.

Dulce Dias – euronews: Y ¿cuál es su mejor recuerdo?

Marina Catena: Son tantos. Tal vez el más hermoso es aquel de los niños en Líbano en Al-Bazzuria. Al-Bazzuria es una aldea del sur del Líbano, llena de flores, muy pintoresca. Esos niños de al-Bazzuria acudieron a mi y me dijeron que quería hacerse soldados con los cascos azules. Así que les presté el casco, se lo probaron el casco azul de la ONU. Creo que el papel nuestro de mujeres cuando vamos a estos países es hacer comprender que existe otro mundo, otra vida. Pero es un mundo al que se llega gradualmente, porque no se puede pasar del burka al uniforme.