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Hjortshoj, una localidad sostenible en Dinamarca

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Hjortshoj, una localidad sostenible en Dinamarca

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Estamos en el pueblo ecológico de Hjortshoj, en Dinamarca. Las nuevas tecnologías y la determinación han permitido a sus 250 habitantes llevar un modo de vida sostenible.

Fundado a principio de los 90 cerca de Aarhus, esta localidad, organizada en comunidades, renueva constantemente sus técnicas de construcción y producción y ahorro de energía. “En los años 80 la prioridad era básicamente los materiales de construcción. Ahora nos centramos más en todo lo relacionado con el consumo de energía. Los últimos habitantes que han llegado ponen mucho énfaisis en el consumo, más que en los materiales. Esto permite a la gente integrarse siguiendo sus sueños, buscando su utopía y encontrar su sitio en este eco-pueblo”, explica Pierre Lecuelle, uno de sus fundadores. Se están construyendo dos nuevos grupos de viviendas, incluyendo una primera “casa pasiva”, en la que todo es ecológico, dese los aislantes a base de lana de madera con un espesor de 60 centímetros hasta la pintura. Su inversión de 400.000 euros permite recudir drásticamente el consumo de energía y con ello los gastos. “Tenemos que probarla para ver si llega a ser una casa pasiva. Ahora el consumo es de 28 kilowatios/hora por metro cuadrado al año, y tenemos que alcanzar el estándar de casa pasiva, de 15 kilowatios/hora por metro cuadrado anuales”, comentaba Ronni Laursen, residente de la localidad. Todo es natural. Por ejemplo, el bosque cercano de sauces se mantiene utilizando como abono la orina de 20 casas, y cada 3 años ya está listo para ser talado. Con la madera se construyen placas que se utilizan para las calederas. También se aprovecha la lluvia, cuyo agua se utiliza en las lavanderias comunes. Sin embargo, no todas las ventajas son medioambientales, como comenta otro residente, John Gaggie: “No es sólo una cuestión ideológica. También se ahorra dinero siendo ecológico. No somos mártires de la ecología, disfrutamos viviendo aquí y además es barato”. La casa de Pierre Lecuelle ha reducido sus necesidades de calefacción entre un 30 y un 50% respecto a la media. La elección de los materiales y el reciclado de la tierra extraída durante la construcción de los cimientos han sido claves para llevar el consumo a los 70 kilowatios/hora por metro cuadrado al año, en lugar de los 130 de una casa normal. “Lo primero es el aislamiento – declara Pierre Lecuelle – Tenemos 30 ó 35 centímetros de aislante en el techo y 20 en las paredes. Se utiliza el calor pasivo, aprovechando la energía del sol. Además tenemos paredes que precalientan el aire frio que llega del exterior antes de que entre en la casa. Durante el verano calentamos el agua unicamente con nuestros paneles solares”. Cada cual construye como quiere, pero Hjortshoj no es sólo un conjunto de casas ecológicas privadas, sino también un colectivo donde cada uno puede aportar sus habilidades. Hay unos 40 grupos de trabajo que se encargan del huerto común o de los animales de la granja. “Si eres residente, siempre estás haciendo algo – aclara Ronnie Hill – Yo corto la hierba un par de veces al mes. Tenemos un grupo que se encarga de la granja, con las cabras o las vacas, y otro para la huerta. Aprendo día a día” En Hjortshoj todo el mundo participa en este sistema sostenible, que además, no está reservado a ninguna élite. Dadas las facilidades para construir e instarlarse, el pueblo está abierto a todos los grupos sociales.

http://www.ecovillage.dk