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La paradoja del oro negro en Noruega

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La paradoja del oro negro en Noruega

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Bendición o maldición…la gestión de los ingresos de los hidrocarburos divide a la sociedad noruega, hasta el punto que desde hace más de una década es el origen de la incesante alternancia en el poder.

Una paradoja, ya que los noruegos comenzaron a beneficiarse de los ingresos del petróleo hace diez años. Anteriormente, Noruega tuvo que reembolsar los préstamos contraídos para desarrollar esta industria tras el descubrimiento del primer yacimiento de Ekofisk en el mar del Norte en 1969. Y en 1990, en previsión de tiempos más difíciles y del agotamiento de los recursos, el país creó un fondo para ahorrar esos ingresos, que no comenzaron a producirse hasta 1996. En junio de 2009, el montante de los Fondos de Pensión Públicos de Noruega se elevaba a unos 300 mil millones de euros. Según la norma en vigor, el Estado sólo puede gastar el 4% anual del montante en periodo normal. El gobierno saliente aumentó ese porcentaje hasta el 7% a causa de la crisis. Pero la oposición conservadora encabezada por Siv Jensen pone en tela de juicio la regla vigente: “En el periodo pre-electoral he oído infinidad de veces que Noruega es un país pobre. Pero cada año tenemos enormes excedentes. De lo que tenemos que hablar es de cómo gestionar ese dinero de la mejor manera posible para la población, puesto que los noruegos son los legítimos propietarios de esos fondos” Para el líder de los laboristas y primer ministro saliente, Jens Stoltenberg, sería un despilfarro: “Usted habla como si quisiera usar los ingresos del petróleo para mejorar el estado de bienestar, pero en realidad, quiere usar esos 50 o 60 mil millones de coronas para bajar los impuestos. Y eso no significa abrir hospitales ni construir carreteras” Pese a un índice de paro estable al 3%, el más bajo de Europa, y de haber conocido sólo una breve recesión, los noruegos tienen que hacer largas colas para acceder a la sanidad y para lograr plaza en un asilo. Esas carencias de un Estado poseedor de un tesoro irritan aún más a los noruegos.