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Noruega opta por no cambiar... para variar

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Noruega opta por no cambiar... para variar

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Hacía 16 años que un Gobierno del país escandinavo no salía reelegido. Lo ha conseguido el líder laborista Jens Stoltenberg, al frente de una coalición que incluye al Partido Centrista y a los socialistas y prometiendo reforzar el estado de bienestar.

La hazaña tiene mérito en un momento de incertidumbre económica, aunque quizás la coyuntura ha sido clave en la victoria. Los noruegos han optado por la continuidad frente a la ruptura. Las candidatas de la derecha proponían utilizar más generosamente los ingentes beneficios que generan los hidrocarburos. El Partido del Progreso de Siv Jensen, conservador y populista, se consolida como segunda fuerza política y el Partido Conservador también ha mejorado sus resultados respecto a las elecciones de 2005. Pese a tener un menor porcentaje de votos la coalición de izquierdas domina el Parlamento de Oslo con 86 escaños. Sólo tres más que el centro derecha. Todos los analistas subrayan que, además del miedo al cambio, el secreto del éxito del Gobierno saliente ha sido la solvencia a la hora de enfrentarse a la recesión económica. Así, ha conseguido eclipsar algunos escándalos, o las contradicciones como que en uno de los Estados más prósperos del planeta, tengan serios problemas en infraestructuras básicas como la sanidad o las carreteras debido a la estricta política de ahorro de los beneficios de los hidrocarburos.