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Tesoros de vidrio descolorido: un futuro brillante

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Tesoros de vidrio descolorido: un futuro brillante

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Bienvenidos a la catedral de Colonia. La más grande de Alemania, dueña de un tesoro lleno de color.

“La pintura sobre cristal es uno de los elementos esenciales de la arquitectura gótica europea”, asegura la historiadora de arte Ulrike Brinkmann. “Se utilizan menos piedras en la construcción de muros. Los espacios son ocupados por vidrio de colores. Estas vidrieras muestran numerosas figuras y parábolas que resultaban muy simbólicas para los creyentes. Viendo estas vidrieras, se sentían rodeados de santos y, sin duda, protegidos por ellos, por el hecho de que los veían representados por estos materiales preciosos”. Pero Ulrike se muestra prudente: los vitrales de colores tienen también una cara oculta, más frágil. “Los vidrios de la Edad Media, al menos hasta el siglo XV, tienen una problemática especial: una composición acorde con los materiales de la época”, prosigue Brickmann. “No es comparable a nuestro vidrio actual. Su composición hace que sea especialmente atacado y dañado por la humedad en combinación con otras sustancias nocivas”. Trabaja junto a trece colaboradores en la recuperación del brillo de estas preciosas y antiguas vidrieras. La composición del vidrio, la contaminación y, a veces, fallidas restauraciones anteriores, plantean grandes retos a los conservadores. Los materiales actuales distan aún mucho de ser perfectos, como nos comenta la conservadora Sandra Williger. “Resulta un poco difícil para el restaurador decir: “hay que coger ese producto para proteger el objeto, sabiendo que dentro de algunos decenios el material habrá cambiado, se habrá amarilleado o endurecido. Es necesario sopesarlo. Empleamos el material sabiendo que no es el mejor. Y que lo podemos hacer mejor. Para ello contamos con las investigaciones y los avances científicos”. Ese es uno de los objetivos del proyecto europeo de investigación llamado Constglass. Conservadores y científicos quieren evaluar el estado de las vidrieras europeas utilizando nuevos materiales de restauración. Estamos ahora a 200 kilómetros de Colonia. Químicos y físicos analizan aquí muestras históricas con técnicas como la espectroscopia infrarroja. Los investigadores quieren primero evaluar la degradación provocada por la corrosión, los ataques químicos, los hongos o la humedad, tanto en la vidriera como en los materiales utilizados en anteriores restauraciones. “Las vidrieras son muy importantes en la historia común europea”, comenta el coordinador del proyecto, Gerhard Schottner. “Este proyecto representa una oportunidad única para analizar los materiales empleados durante los últimos treinta años en su recuperación y para preguntarnos si esos intentos de restauración fueron acertados. Podemos así recopilar información con el fin de evitar los estragos presentes no solo en Francia, sino también en Inglaterra y otros países europeos. Planeamos reemplazar estos materiales por otros que estamos desarrollando en el marco de este proyecto”. Los nuevos materiales de restauración son desarrollados e introducidos en los vitrales. A continuación, por medio de microscopios electrónicos, se comprueba el nivel de adhesión a las partes erosionadas. Los investigadores estudian también la eficacia química de estos materiales y su nivel de reversibilidad. “Podemos trabajar con este microscopio de muy alta resolución y observar las estructuras muy pequeñas”, explica la física Gabi Mass. “Es importante visualizar las grietas finas del vidrio. Lo pueden ver aquí, en esta imagen: estas son las grietas que nos interesan. Y el nuevo material desarrollado entrará en ellas”. La investigación continúa 500 kilómetros al oeste. Ahora estamos en Gante, Bélgica. Su centro medieval alberga más vidrieras sorprendentes, como estas de la catedral de San Bavón. En la Universidad de Gante los físicos utilizan la tomografía para descubrir los secretos morfológicos de la muestra de una vidriera del siglo XIII restaurada hace veinte años. “Podemos investigar si la muestra está dañada en su totalidad o solo en pequeñas partes”, afirma Manuel Dierick. “Al ser capaces de analizar el interior de la estructura, también podemos estudiar si el daño es profundo o superficial. En este caso podemos ver que el cristal es muy homogéneo, pero hay aire en su interior. Y aquí, en el filo exterior, se pueden ver principios de corrosión. La capa de corrosión tiene cierto grosor, que en este caso está relativamente limitado”. Los investigadores pueden a su vez observar cómo se comportan los nuevos materiales de restauración entre las capas de vidrio. Nos lo comenta el jefe del departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Gante, Patric Jacobs. “La técnica nos proporciona información sobre la capa erosionada. ¿Qué grosor tiene? ¿Está aún pegada o no al vidrio? ¿Se está despegando? Otro ejemplo: la mayor parte de las veces, en las restauraciones se han pegado trozos de vidrio con pegamento y otras sustancias. También estos pegamentos, expuestos al tiempo atmosférico, se deterioran. Eso también puede ser analizado”. Y todas esas mediciones proporcionan una valiosa información a los conservadores. “Los conocimientos y las imágenes que nos ofrece la investigación afinan nuestro saber sobre el material y su transformación, y nos permiten dirigir el trabajo cotidiano”, añade Ulrike Brinkmann. “Las vidrieras muestran las habilidades de los artesanos que trabajaron en ellas durante los siglos XIII o XIV”, comenta Jacobs. “Si existe una expresión de la integración europea y del espíritu cultural europeo, creo que está en las vidrieras. Por ello deberíamos hacer todo lo posible para preservarlas de cara al futuro”. tagURLhttp://www.constglass.fraunhofer.de/