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Una guía para ayudar a morir

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Una guía para ayudar a morir

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El reino Unido acaba de publicar las directrices del suicidio asistido, en parte gracias a la insistencia de esta mujer. Debbie Purdy sufre de esclerósis múltiple y es una activa defensora del derecho a interrumpir voluntariamente la vida. Se ha batido en los tribunales para que su marido no sea juzgado si la asiste en su suicidio.

“Se trata de hacer una diferencia clara entre la incitación con segundas intenciones y la ayuda desinteresada y por pura compasión cuando hablamos de personas que han llegado al final de sus vidas, a las que la vida se les hace insoportable”. Lo que dejan claro las autoridades son los elementos que se tomarán en cuenta cuando se tomen decisiones sobre los casos. Entre esos factores están: determinar si existe un motivo financiero y cómo se produjo la decisión de morir. La guía, en realidad, no representa ninguna novedad a la ley que en el Reino Unido condena el suicidio asistido con hasta 14 años de prisión. Los detractores del suicidio han expresado su preocupación: “ Nos preocupa la larga lista de enfermedades susceptibles, que podrían incluír la demencia, la diabetes, el Parkinson, los problemas cardíacos y cualquiera que esté en una silla de ruedas. También es preocupante la presunción de que los seres queridos ayuden en el suicidio velando por los intereses de la persona”. Más de 100 británicos con enfermedades terminales o incurables han viajado a la clínica suiza Dignitas para morir, y sus familiares y amigos no han sido procesados por la justicia británica.