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En busca del eslabón perdido

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En busca del eslabón perdido

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Un fémur, una pelvis, unos brazos… Se llama Ardi y vivió hace casi cuatro millones y medio de años en el territorio que hoy conocemos como Etiopía. Un grupo de científicos han logrado, tras catroce años de investigación, la reconstrucción de gran parte de su esqueleto.

Según sus datos, es el fósil de homínido más antiguo jamás encontrado, aunque no es el eslabón perdido “Podemos ver claramente que pese a su antigüedad, esta criatura ya ha desarrollado esas señas de identidad que muestran que forma parte de nuestro árbol genealógico, y que no pertenece a la familia de los chimpancés, aunque tampoco se trata de nuestro común antepasado”, ha señalado el profesor Tim White de la Universidad de Berkeley. La revista Science publica todos los detalles. Ardi era una hembra de la especie Ardipithecus ramidus, no era humana pero no era un mono. Ya caminaba erguida pero pasaba mucho tiempo en los árboles. Su altura, un metro veinte; su peso, cincuenta kilos. Su descubrimiento nos acerca un poco más al animal que determinó la evolución del hombre. No sabemos cómo fue su vida pero a tenor de esta recreación estaba bien cerca del paraíso.