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Corales escondidos

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Corales escondidos

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En lo más profundo del oceáno, se esconde un tesoro…

Steve W Ross es estadounidense y coordinador del proyecto “Rastros” en la Universidad Wilmington de Carolina del Norte. Según él, “el fondo marino es un completo desconocido. Todo lo que tocas y ves, es nuevo.” “Bajé en submarino para verlo y la verdad es que está muy oscuro allí abajo, sin las luces no hubiésemos podido ver nada.” En la oscura más profunda, descubrimos unos arrecifes insólitos, los corales de agua fría. La directora de la conservación coral del Instituto Marino de la Conservación Biológica, Sandra Brooke declara que “hay mucha vida allá abajo, crustáceos, moluscos, toda clase de invertebrados. A todos ellos se los comen peces más grandes que a su vez son devorados por peces todavía más grandes.” En la bahía de Gulfport, Mississippi, acaba de atracar la nave sumergible Seward Johnson. Aquí colaboran científicos europeos y estadounidenses en la investigación de estos corales. Parecen cansados pero están satisfechos después de su larga expedición como nos explica Steve Ross: “Acabamos de volver tras doce días de navegación, hemos atravesado unas dos mil o tres mil millas en el océano y hemos recogido muestras de los arrecifes de coral desde el sur del golfo de méxico hasta el centro, utilizando un sumergible y todo tipo de aparejos.” Ahora comienzan las delicadas labores de descarga de las muestras de coral recogidas el día anterior. Científicos llegados de Holanda o Inglaterra trabajan mano a mano con estadounidenses en un proyecto de investigación europeo para el estudio de los corales de agua fría en el Atlántico. Para la geológo marina, Furu Mienis, esta colaboración es muy enriquecedora: “Trabajar con estadounidenses te permite observar este lado del oceáno y comparar los ecosistemas. Ya que creemos que de alguna manera todos estos arrecifes de coral de agua fría están conectados entre sí, aunque todavía no sabemos cómo.” “La corriente del golfo es como un río. Empieza en el Golfo de México, sigue por Florida sube hasta la costa de las Carolinas, se dirige en línea recta hacia Europa y termina modificando el clima europeo. En ese trayecto también transporta una gran variedad de animales. Los mismos arrecifes de coral tan importantes de Noruega, Escocia o Irlanda los encontramos aquí.” Para acercarse a los corales, los científicos utilizan un sofisticado submarino. Aunque a primera vista, estos corales forman parte de una misma especie llamada “lophelia”, las apariencias engañan como nos dice Furu Mienis: “Los corales parecen, en un principio, distintos de los que observamos en Europa. Los esqueletos son bastante más gruesos mientras que los europeos son más finos. Así que hay muchas diferencias, por eso, con estos nuevos datos intentamos comprender de dónde vienen estos cambios.” Al acercarnos a las profundidades nos sorprendemos con la riqueza de su hábitat. Steve Ross explica que en estos ecosistemas “ los cangrejos son muy interesantes. Se observan los bichos más voraces en estos arrecifes. Deambulan de aquí para allá y comen todo lo que encuentran a su paso. Hay una especie de cangrejo llamado quirostilid. Se sientan en lo alto del coral, alargan sus patas y van atrapando comida a medida que van nadando. Les hemos visto atrapar peces hacha, calamares, incluso comen esponjas marinas.” En el puerto de Gulfport, el equipo holandés prepara la sonda que les permitirá explorar el fondo marino. Esta sonda ha pasado todo el año pasado en las profundidas del océano, tomando la temperatura del agua, los niveles de sal y la velocidad de las corrientes cerca de los corales. En aguas europeas se utilizan los mismos aparatos para luego hacer comparaciones como explica Furu Mieni: “Intentamos observar si hay una variabilidad diaria en el fondo marino, pero también a nivel estacional o incluso anual. Estamos muy cerca de Nueva Orleans y todos sabemos que por aquí pasan muchos muchos huracanas. Puede que con esta sonda también podamos estudiar estos huracanas.” Precisamente aquí, en Gulfport se sufrieron inmensos daños tras el paso del huracán Katrina. Los corales podrían aportarnos valiosa información no sólo sobre el huracán sino sobre otros fenómenos climáticos ya que ocupan el fondo marino desde hace miles de años. Steve Ross nos muestra este hecho con una muestra de coral negro: “Éste es un coral negro que recogimos en el golfo de México a quinientos metros de profundidad. Aquí hay un archivo. Sus anillos son como los de los árboles, podemos analizar sus sustancias químicas y descubrir todo tipo de información sobre la ecología marina, la historia del oceáno o el clima de varios miles de años. El aspecto del coral muerto no tiene nada que ver con cuando cuando está vivo. Muchas de las ramas finas se han roto. En realidad es enorme, sus ramas son muy flexibles, se enfrentan a las corrientes y eso hace que los pequeños corales puedan salir y alimentarse de plancton.” A pesar de encontrarse tan lejos de la superficie, estos ecosistemas también están sufriendo los efectos dañinos de los humanos como la retropesca o la polución como nos explica Sandra Brooks: “El oceáno absorbe unas enormes cantidades de dióxido de carbono que nosotros mismos estamos despidiendo. Es repugnante. Y lo peor es que no se queda en la superficie sino que llega hasta las profundidades. El problema es que cuando disuelves dióxido en el agua, el agua gana en acidez y los esqueletos de estos corales se disuelven con el ácido. “ Por eso estos científicos están convencidos de que no sólo hay que estudiar estos corales, sino también preservarlos como nos recuerda la directora de la conservación coral: “Tenemos un oasis en el desierto del fondo marino y necesitamos que esto se quede así. No somos ni siquiera conscientes de lo valioso que es así que tenemos que protegerlo.” A día de hoy, se cree que estos arrecifes no son los únicos sino que todavía quedan colonias en el Atlántico por descubrir. Para más información

www.lophelia.org/traces