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El viacrucis del tratado de Lisboa en la República Checa toma un giro virtual

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El viacrucis del tratado de Lisboa en la República Checa toma un giro virtual

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El primer ministro checo, Jan Fischer, convocado en Bruselas, se ha quedado en tierra en Praga por un problema técnico en su avión. El presidente de la Comisión, el de la Eurocámara y el primer ministro de Suecia, Fredrik Reinfeldt han tenido que conformarse con un “forcing diplomático” con él, por video conferencia.

Europa pierde la paciencia con las reticencias de Praga. “Tiene que quedar claro que nos estamos moviendo en un terreno desconocido. Se había previsto que durante la presidencia sueca actuásemos teniendo en cuenta el tratado de Lisboa. Se preveía que entrara en vigor el uno de enero. Así que ahora estamos intentando ser flexibles y actuar”, ha declarado Reinfeld, haciendo alusión a la renovación de la Comisión Europea, en noviembre. Europa ha dejado clara su estrategia: con la ratificación de Praga y Varsovia pendiente, el nuevo ejecutivo se formaría bajo el tratado de Niza y en ese caso se prescindirá del comisario checo. Si, al contrario Praga se da prisa ratificando Lisboa, tendrá una cartera preferente. Jan Fischer ha prometido que su país completará el proceso de ratificación antes de finales de año. El eurodiputado británico, Edward McMillan-Scott recuerda por su parte que “el Tribunal Constitucional checo va a examinar por tercera vez el Tratado. Y como no ha cambiado nada, no hay justificación para que se demore. Hay que ver si Vaclav Klaus está dispuesto a sacrificar su carrera política si se niega a firmar, porque en ese caso habrá una moción de censura contra él en el Parlamento.” El euroescéptico presidente checo lamentó el sábado que los irlandeses votaran a favor de este texto del que él reniega. El clamoroso sí iralndés ha dado al Tratado un valor político nuevo. Pero Klaus sigue considerando el texto contraproducente para la soberanía de su país. ¿Cuanto durará el “Klaus contra Europa”?, es lo que se pregunta la Unión.