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El presidente checo pide un apaño para firmar el Tratado de Lisboa

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El presidente checo pide un apaño para firmar el Tratado de Lisboa

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Y ha sido Jerzy Buzek, el presidente de la Eurocámara el emisario movilizado por la Unión para tomar nota, en Praga, de la intempestiva demanda. Vaclav Klaus, euroescéptico declarado ha explicado que la República Checa pide una derogación en la aplicación de la Carta de los Derechos Fundamentales, tal y como ya obtuvieron Polonia y Gran Bretaña en 2007.

La Carta, anexa al Tratado de Lisboa, tendrá el mismo valor jurídico que el Tratado cuando éste entre en vigor. Según la prensa checa, Klaus intenta evitar las posibles reclamaciones de los bienes expropiados a la minoría alemana, expulsada de Checoslovaquia tras la II Guerra Mundial. El entonces presidente checoslovaco Edvar Benes firmó en 1945 un decreto por el que fueron expulsados de los Sudetes más de tres millones y medio de checos alemanes. Klaus pretende que los Ventisiete den su visto bueno a esta modificación, en la cumbre europea de final de mes. Buzek, prudente, se ha contentado con decir que “no presionará a la República Checa o a su presidente porque se trata de una decisión independiente de la República Checa. Pero hay que subrayar que el retraso en la ratificación tendrá un precio y todos sabemos cuál será el coste de esta situación para toda la Unión Europea”. Una vez que el presidente polaco firme el texto este sábado, Praga será la única capital en la que la ratificación quede pendiente. La presidencia sueca ha declarado que, el de Klaus, es un “mensaje malo y llega en un pesimo momento”.