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Rusia-Serbia: del apoyo político al interés energético

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Rusia-Serbia: del apoyo político al interés energético

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Hace 65 años que el Ejército Rojo y los partisanos de Tito liberaron Belgrado del Ejército alemán. Un hito histórico aireado festivamente cada 20 de octubre junto al que crece una asociación estratégica entre Rusia y Serbia.

Cada vez que Serbia ha reclamado algún aspecto de la situación de Kosovo. Moscú ha estado siempre a su lado. Así fue durante la Guerra de Kosovo en 1998 y 1999. Moscú fue el principal apoyo diplomático de Belgrado que considera Kosovo parte irrenunciable de la nación serbia. Tras el fracaso de las Negociaciones de Rambouillet entre los albanokosovares y los serbios, la OTAN lanzó una campaña de bombardeos sobre Serbia durante 78 días que afectó y causó víctimas a la población civil pese a los objetivos estratégicos proclamados. El entonces presidente yugoslavo Slobodan Milosevic fue recibido repetidas veces en Moscú, en pleno aislamiento internacional, por su homólogo y aliado Boris Yeltsin entre 1998 y 1999. El 9 de junio de 1999 se despliega en Kosovo la KFOR, fuerzas de la OTAN con mandato de las Naciones Unidas. Las tropas rusas toman posiciones de manera inesperada en el aeropuerto de Prístina. Kosovo será administrado por la ONU durante varios años antes de elegir sus propios gobernantes con Ibrahim Rugova como presidente en febrero de 2002. Un periodo regularmente salpicado por actos de violencia, especialmente en Mitrovica. Su futuro estatuto en un escenario de fragmentación interminable será causa de prolijas negociaciones en donde serbios y rusos hacen causa común para intentar alejar el horizonte de un Kosovo independiente. La independencia se proclamará finalmente en febrero de 2008. Ha sido reconocida por 60 estados, entre ellos Estados Unidos y 22 de los 27 miembros de la Unión Europea. España no ha reconocido la independencia de Kosovo. Serbia no desiste. El Tribunal Internacional de Justicia de las Naciones Unidas se pronunciará sobre la legalidad de la independencia del 1 al 11 de diciembre. El apoyo activo de Rusia no es gratuito. Hace años que Moscú teje una diplomacia energética basada en el gas. Belgrado es uno de sus puntos de apoyo esenciales. Casi la mitad del gaseoducto ruso South Stream pasará por territorio serbio. Generará pagos de derechos, inversiones en infraestructuras y además creará miles de empleos directos e indirectos. Un maná económico de primer orden: aportará seguridad energética, borrará las consecuencias colaterales de la guerra y situará a Belgrado en primer plano en el mapa gasístico europeo. Una posición que Belgrado espera rentabilizar ante la Unión Europea lo antes posible.