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La ruta de la seda es hoy la ruta del opio

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La ruta de la seda es hoy la ruta del opio

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Fuente de financiación para los talibanes, desde los campos de amapola hasta los consumidores de todo el mundo, el opio afgano es también una amenaza de desestabilización transnacional según recoge la ONU en un informe publicado ayer.

Afganistán alimenta al resto del planeta de esta sustancia utilizada para elaborar heroína. De allí procede más del 90 por ciento de la producción mundial, siempre según Naciones Unidas. Cada año se exportan 3.500 toneladas de esta droga procedentes de los campos afganos, que abastecen a 15 millones de adictos en todo el mundo. La UE, Rusia e Irán consumen la mitad de la producción. De ella, dos tercios se convierten en heroína antes de dejar el país. Con el resto se trafica como opio. La conflictiva frontera afgano-paquistaní, centro de operaciones de la insurgencia talibán, es la principal vía de salida para esta droga que deja cada año 100.000 muertos. La heroína genera un negocio de 43 mil millones de euros al año. Ese es el montante final. El precio se va multiplicando por cada frontera que cruza. En Afganistán se calcula que quedan, en origen, unos cien millones de euros anuales en concepto de cultivo que alimentan las arcas de los talibanes, además del tradicional trueque. Según el informe de la ONU, un kilo de heroína corresponde a 15 fusiles kalashnikov nuevos.