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Mauritania bajo la amenaza del terrorismo

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Mauritania bajo la amenaza del terrorismo

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Mauritania es un inmenso país que se extiende a orillas del océano Atlántico.

Este país del Magreb se encuentra en el extremo occidental del desierto del Sahara, cuya arena invade sin cesar la capital Nuakchott. Miles de kilómetros cuadrados fronterizos con Senegal, Argelia y Mali, una vasta región que sirve de escondite a grupos islamistas y que ni los ejércitos son capaces de controlar. La población de Mauritania cuenta apenas tres millones de habitantes. Entre ellos, árabes, bereberes y africanos cuya religión principal es el Islam. Mauritania era llamada antaño el país del millón de poetas. Hoy día es conocida por sus golpes de Estado. Desde 1960, año de la independencia de Francia, ha habido cinco golpes de Estado exitosos en Mauritania. El último lo protagonizó en agosto de 2008 el actual presidente, el general Mohamed Ueld Abdel Aziz, que derrocó al presidente democráticamente elegido Sidi Ueld Cheij Abdallah acusándolo de ser incapaz de acabar con el terrorismo que desde 2005 azota el país. “El alto Consejo de Estado jura ante Dios y ante vosotros, que todos los problemas del país serán resueltos. Las fuerzas del ejército y de la seguridad se solidarizan con la democracia en este país”, aseguró el general Mohamed Ueld Abdel Aziz. Sin embargo la oposición, representada por Ahmed Ueld Dada, salió a las calles para reclamar el poder. “Mauritania merece elecciones legales, que tomen en cuenta la agenda actual. Queremos constituir nuestro gobierno y conservar nuestra soberanía. Estáis todos juntos. El pueblo mauritano está unido”, dice una responsable de la oposición. El general golpista ganó la elección presidencial del pasado agosto, y prometió luchar contra el terrorismo. Sin embargo, días después de su elección un joven perpetró un atentado suicida contra la embajada de Francia en Nuakchott. Dos gendarmes franceses y una transeúnte mauritana fueron heridos, en un ataque reivindicado por Al Qaida en el Magreb Islámico. En los barrios que rodean la capital, miles de personas se sienten condenadas a una miseria que podría echarlas fácilmente en brazos del terrorismo. “Cinco personas vivimos aquí desde hace 21 años. El Estado no conoce la miseria que sufrimos, salimos como vacas por la mañana temprano y no tenemos techo para guarecernos adecuadamente”, cuenta un habitante de la capital. En uno de los barrios de la periferia, un periodista de Euronews fue al encuentro del padre del joven suicida Musa Ben Zaidan. P: -¿Por qué cometió su hijo ese atentado? R: La historia comenzó hace un año, cuando me dijo que se iba a Senegal para estudiar. Luego le perdimos por completo el rastro y no sabíamos si estaba vivo o muerto. Contábamos con él para ayudarnos a sobrevivir. P: -¿Cómo se enteró usted del atentado? R: En un principio no supimos nada. Nos enteramos cuando la policía vino aquí a las cinco y media de la mañana. P: -¿No había percibido usted un cambio en el comportamiento de su hijo? R: Sí que notamos un pequeño cambio, pero yo nunca habría tolerado que mi hijo cometiera ese acto, y lo habría denunciado a los autoridades. Era lo correcto en semejante caso. P: -¿De verdad lo habría denunciado? R: Por supuesto que lo habría hecho. El terrorismo ya tuvo como blanco a los franceses en Aleg, una ciudad del sur del país. La víspera de la Navidad de 2007, cuatro personas de la misma familia murieron y una quinta resultó gravemente herida en un atentado. Sin embargo, al día siguiente del ataque los habitantes de esa ciudad se manifestaron enarbolando la bandera tricolor en solidaridad con Francia, preguntándose por qué los terroristas habían tomado como objetivo a franceses. “Se debe a la posibilidad de una alianza total entre el gobierno mauritano y algunos Estados occidentales, sobre todo Francia, considerada por el Grupo Islámico en Argelia como el número uno en la región dado su pasado de potencia colonial y su apoyo al gobierno instaurado tras la independencia”, dice un experto. Las operaciones terroristas contra los extranjeros no han afectado únicamente a los franceses. En julio de 2008, el estadounidense Christophe Lekate fue matado en pleno centro de Nuakchott. Cuatro días después del ataque, las fuerzas de seguridad mauritanas hicieron una demostración de fuerza contra los autores del atentado y detuvieron al jefe del grupo antes de que lograra activar su cinturón de explosivos. “La operación militar fue efectuada tras un largo proceso de estrecha vigilancia de algunos miembros de la organización Al Qaida en el Magreb Islámico. Desde un tiempo atrás esos individuos estaban siendo vigilados muy de cerca en Nuakchott”, dice el director de seguridad del Estado. Los soldados se apoderaron del cinturón explosivo del líder de la célula y de una reserva de armas y explosivos, que confirmaron la gravedad de la situación. Mauritania y Francia quieren fortalecer su lucha antiterrorista, y la Unión Europea, que reconoció el resultado de la última elección presidencial, expresó su deseo de colaborar.