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Tener luz sin contaminar

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Tener luz sin contaminar

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De la teoría a la práctica. Desde que la Unión Europea anunciará la sustitución gradual de las bombillas incandescentes clásicas por las de bajo consumo, Francia ya ha conseguido eliminar del mercado todas las bombillas de 100W.

Gracias a estas medidas no sólo se ahorra energía sino que también se reducen las emisiones de CO2, en concreto, quince millones de toneladas menos al año. Reutilizar bombillas es un avance como nos explica el director de la planta Recylum en Troyes:

“ En Francia llegamos a reciclar el año pasado unas cuatro mil toneladas de bombillas y tubos de neón. Esto representa un tercio del consumo total del año pasado. Al cabo de dos años de existencia de ésta planta, un tercio de las bombillas se han reciclado para fabricar productos nuevos.” Las bombillas de bajo consumo son más caras que las clásicas. Sin embargo duran más…podemos llegar a ahorrar hasta 50 euros en las facturas de la electricidad. Pero, ¿qué hacer con las bombillas de bajo consumo una vez utilizadas? Por supuesto hay que reciclar. En Francia existen más de 5000 puntos de recogida de bombillas. Récylum es un eco-organismo encargado de reciclar las bombillas usadas. En 2012, quiere llegar a reutilizar el 65% de las bombillas consumidas al año. Por ahora les queda mucho trabajo como nos explica la encargada de un supermercado: “ Aquí tenemos un punto de colecta en el que nuestros clientes pueden depositar sus bombillas de bajo consumo. Pero como pueden observar el reflejo inmediato es mezclar todo tipo de bombillas.” Y es que no todo el mundo se siente aún comprometido con este tema, como esta señora que asegura: “ No reciclo, compro bombillas normales y ya está. Sé que lo hago mal pero las tiro a la basura.” Pero esta señora no está actuando tan mal… en realidad no tiene elección porque las bombillas clásicas no se pueden reciclar, se deben tirar a la basura. Sólo los tubos de neón, las fluocompactas o las bombillas led pueden pasarán a mejor vida en la planta de Remondis en Troyes. Christian Coulot, director esta planta nos explica su funcionamiento: “ Aquí tratamos 1500 toneladas de bombillas para toda Francia, un 20% son tubos de neón y el 80% son bombillas. Al final obtenemos una tasa de reciclaje del 98%, descomponemos un 93% de vidrio, del 3 al 5% en metales y el 2% de polvo.” Y es que reciclar no sólo permite fabricar nuevos productos, también absorbe el mercurio, la parte más tóxica de la bombilla como asegura el director de Recylum, Hervé Grimaud: “ Es una pena que no se recicle una bombilla de bajo consumo porque sino no podremos reutilizar los materiales que los componene para fabricar productos nuevos y además hay un riesgo de polución. Esas bombillas contienen una pequeña cantidad de sustancias peligrosas, polvo fluorescente por ejemplo que deja rastros de mercurio.” Y la carrera por cambiar nuestras costumbres en energía eléctrica parece no tener descanso: el 31 de diciembre, Francia apagará todas las bombillas de 75W.