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Un poco de nostalgia desde Alemania oriental

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Un poco de nostalgia desde Alemania oriental

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La caída del Telón de Acero supuso no sólo la confrontación de dos modelos sociales, el este y del oeste. En términos de mercado fue más bien una rendición incondicional al capitalismo del modelo oriental.

Productos racionados y siempre los mismos, poco podían hacer para competir con los surtidísimos supermercados occidentales. Pero que aún hoy son recordados por un nutrido grupo de nostálgicos. Es lo que, en Alemania, se llamaba Ostalgie, la nostalgia por el modo de vida del Este. “Creo que es un fenómeno extraño. Pero comprensible, hay que pensar en toda esa guente que creció y pasó su juventud allí, y cuyo mundo se vino abajo en 1989”. “Es emocionante ver todos esos objetos así, expuestos, porque son las cosas que te rodeaban cuando eras niño y es estupendo poder revivir esas sensaciones”. El Urania, o Reloj Mundial en la plaza Alexander Platz es uno de los monumentos más emblemáticos de lo que fue la antigua República Democrática Aelmana, hoy cita de encuentro obligada en el cosmopolita Berlín. Por lo demás, los libros de historia y algunas películas como Good Bye, Lenin! se han encargado de inmortalizar los pepinillos del Spreewald, e incluso los hombrecillos de los semáforos. El monigote de origen socialista consiguió sobrevivir a la globalización de los semaforos por aclamación popular y hoy se ha convertido en una imagen de marca. “Era el pequeño muñeco del este contra el del oeste, mucho más fuerte y conocido. Un poco como David contra Goliat. Y la gente prefería a David”. Efectivamente, el logotipo del “Ampelmännchen” es uno de los pocos diseños que han sobrevivido a estos 20 años desde la reunificación alemana. Marchamo para turistas, ídolo del este, recuerdo del tiempo soviético y para otros, simplemente un diseño bonito.