Última hora

Última hora

Estados Unidos y China, socios forzosos en tiempos de crisis

Leyendo ahora:

Estados Unidos y China, socios forzosos en tiempos de crisis

Tamaño de texto Aa Aa

China se ha convertido en la segunda economía mundial tras haber superado este año a Japón y, según numerosos analistas, si mantiene su ritmo de crecimiento, de aquí a 2020 podría convertirse en la primera.

Teniendo en cuenta estas condiciones, si tratamos las relaciones entre Estados Unidos y el país que podría destronarle, se comprende mejor que temas como los derechos humanos pasen a un segundo plano en beneficio de otros como las relaciones económicas. Especialmente en lo que respecta al desequilibro en sus intercambios comerciales, que muchos achacan al valor del Yuan, al que consideran devaluado. El intercambio comercial entre China y Estados Unidos durante el último año superó los 400.000 millones de dólares, de los que 330.000 pertenecen a las imporatnciones de Estados Unidos procedentes de China. El déficit comercial para los Estados Unidos es por lo tanto de 266.000 millones de dólares. “La relación se basa en el hecho de que los estadounidenses compran productos chinos, y con ese dinero, China financia la deuda nacional de Estados Unidos – explica el analista Sidney Rittenberg, experto en el gigante asiático – Sin esta financiación, la situación de la economía estadounidense sería más complicada”. Dicho en otras palabras, las dos economías son ahora más que nunca dependientes la una de la otra. Pese a que el presidente Barack Obama ha intentado equilibrar la situación con impuestos y normas proteccionistas, su margen de maniobra es reducido. “El Gobierno estadounidense no dejará de lado temas como los derechos humanos -proseguía Rittenberg – Continuará sacándolos a debate y presionando cuando sea necesario. Pero no permitirá que interfieran en las negociaciones de otros temas más importantes como la seguridad o las relaciones económicas”. Esto se debe a que China es un actor importante dentro de la economía mundial. Por el momento, contribuye a mantener el crecimiento del resto de potencias, y el importante aumento de sus importaciones ha permitido limitar el retroceso del comercio mundial.