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Cuba sigue en las mismas, dice un informe de Human Rights Watch

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Cuba sigue en las mismas, dice un informe de Human Rights Watch

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Más de lo mismo. O incluso peor. La sustitución de Fidel Castro por su hermano Raúl en 2006 creó expectativas sobre una posible apertura del régimen cubano. Un informe de Human Rights Watch asegura que el sistema de represión en la isla sigue funcionando a toda máquina.

Las Damas de Blanco, una agrupación de esposas de presos políticos, lo confirmaban este martes. “Las Damas decimos que se ha recrudecido y todo esto es desde que Raúl Castro está en el poder. Antes nos reprimían, pero ahora es mucho más la represión, es mayor”, dice Laura Pollán. En 2003, con Fidel aún al mando, había 75 disidentes en la cárcel. Hoy, 53 de ellos siguen entre rejas. Con Raúl, 40 opositores han sido condenados por una ley por la que siente especial predilección: la de peligrosidad, que permite castigar a alguien sin que haya cometido delito alguno. Simplemente, por ser sospechoso de estar en contra del régimen. La organización humanitaria denuncia el clima de miedo en que vive un país donde los disidentes pueden ser arrestados en cualquier momento. La bloguera opositora Yaoni Sánchez cuenta que el pasado viernes unos agentes de seguridad la metieron en un coche y la golpearon. El secuestro, un “aviso a navegantes”, duró 25 minutos. Yaoni ya ha escrito desde entonces dos nuevos textos para su diario en Internet. El informe “Nuevo Castro, misma Cuba” pide una presión multilateral para que el régimen libere a los presos políticos, en lugar del embargo unilateral actual, que considera contraproducente. “Ahora mismo no existe una presión internacional efectiva sobre Cuba para mejorar su situación sobre los derechos humanos. En su lugar tenemos el embargo estadounidense”, dice uno de sus autores. Human Rights Watch también critica al ministro español de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos, que pretende acabar con la posición común de la Unión Europea por condicionar la cooperación con Cuba. Poner fin a la postura de los 27 equivaldría a consentir la represión, asegura. El embargo es apoyado exclusivamente por Estados Unidos, Israel y algunas islas del Pacífico. Su único efecto es agravar las penurias que sufren los cubanos. A falta de divisas, el gobierno de Raúl Castro está desmantelando el sistema de subsidios. La libreta de racionamiento ya no incluye ni patatas ni guisantes. Los cubanos que insistan en comerlos deberán estirar sus trece euros de sueldo medio mensual y comprarlos a precio de mercado regular, o de mercado negro.