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ALMA, el telescopio más potente del mundo

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ALMA, el telescopio más potente del mundo

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Estamos en el desierto de Atacama, en el norte de Chile. En la coordillera de los Andes, a cinco mil metros de altura. El lugar elegido para la construcción del telescopio terrestre más ambicioso del mundo.

Este gigantesco proyecto astronómico se llama ALMA, siglas en inglés de Gran Conjunto Milimétrico/submilimétrico de Atacama. Será diez veces más poderoso que ningún otro instrumento de este tipo construido hasta ahora. Incluido el Very Large Telescope, el VLT, situado también en Chile. Se trata de una iniciativa internacional en la que participa ESO, el organismo europeo para la investigación astronómica en el hemisferio sur. Recientemente, científicos e ingenieros han realizado su primera medición de señales de radio procedentes del espacio. “ALMA es un instrumento muy complejo”, comenta Paolo Cortés, científico del proyecto. “Será un paso gigantesco en la investigación astronómica porque nos dará diez veces más sensibilidad que los actuales telescopios. Con ello seremos capaces de estudiar desde los orígenes del universo a lo orígenes de la vida, pasando por la estructura y formación de las galaxias. Va a suponer un logro increíble”. Según sus impulsores, se trata de un diseño y concepto revolucionarios, que permitirán estudiar algunos de los grandes interrogantes sobre nuestros orígenes cósmicos. ALMA contará inicialmente con 66 antenas de alta precisión, que funcionarán juntas en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas. Esto quiere decir que podrá analizar la luz de algunos de los objetos más fríos del Universo. Esta luz tiene longitudes de onda de alrededor de un milímetro, entre el infrarrojo y las ondas de radio, la llamada radiación milimétrica o submilimétrica. Desde el gas molecular y el polvo, hasta los restos de la radiación del Big Bang. Estudiará los componentes básicos de las estrellas, los sistemas planetarios, las galaxias, y la vida misma. Las antenas pueden desplazarse por la llanura del desierto sobre distancias que van desde 150 metros a 16 kilómetros, lo que proporcionará a ALMA un potente “zoom”. “El mayor desafío para la antena es cumplir con los requisitos de precisión de la superficie”, destaca Nich Whyborn, científico de ALMA. “La superficie de las antenas tiene que tener una precisión de unos trece micrones. Uno de los retos clave es mantener su configuración cuando la antena se mueva en sus posiciones, pues la gravedad la desconfigura. También tenemos el efecto del sol, que causa deformaciones en su superficie”. Proporcionará a los científicos imágenes detalladas de estrellas y planetas naciendo en nubes de gas cerca de nuestro Sistema Solar; detectará también la formación de galaxias distantes en los límites del Universo observable, que veremos tal y como eran hace unos diez mil millones de años. En los radio telescopios, el ojo humano ha sido sustituido por detectores electrónicos radio antenas apoyadas por superordenadores para recoger e interpretar los datos. Podrá sondear el universo a longitudes de onda milimétricas y submilimétricas con una sensibilidad y resolución sin precedentes, con una visión hasta diez veces más nítida que la del Telescopio Espacial Hubble. La construcción de ALMA comenzó en 2003 y finalizará en 2012. Es una colaboración entre Europa, Asia Oriental y América del Norte en cooperación con la República de Chile. Enlaces relacionados: www.eso.org/public/spain/astronomy/teles-instr/alma.html www.almaobservatory.org