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Los suizos se pronuncian sobre el minarete

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Los suizos se pronuncian sobre el minarete

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La construcción de minaretes, prohibida en Suiza… Esta perspectiva, de momento una posibilidad, podría hacerse realidad si el domingo vence el SÍ en el referéndum sobre la prohibición constitucional de levantar torres en las mezquitas de su territorio.

Se trata de la primera vez que un país europeo somete a votación prácticas y elementos de la religión musulmana. Impulsado por la derecha populista, el referéndum llega tras meses de debate. Se trata, en cualquier caso, de mucho más que una consulta sobre arquitectura y urbanismo. El Islam es la segunda religión más extendida en el país. En él viven unos 310.000 musulmanes. Representan el 4.3% de la población. Son sobre todo inmigrantes de los Balcanes: Kosovo, Albania, Bosnia. Y en su mayoría, no practicantes. De las 200 mezquitas que hay en Suiza, sólo 4 tienen minarete. Se ha proyectado levantar dos más, en Will y Langenthal. El populista Partido Popular Suizo ha empapelado el país con carteles que muestran minateres negros, que evocan misiles. Junto a ellos, una mujer vestida con un burka negro. Para la derecha populista, el minarete no tiene nada que ver con la religión. Es un símbolo de poder político, un primer paso hacia la introducción de la ley sharia, los crímenes de honor, la opresión de las mujeres y las lapidaciones. Los integristas católicos comparten este escepticismo. Según Walter Wobmann, del Partido Popular Suizo, conservador y populista, “Los minaretes son símbolos de poder, y éste es el inicio de la islamización. Lo siguiente serán los almuecines. Y después, la ley islámica, la sharia. Aquí en Suiza no queremos eso”. Los expertos en derechos humanos de la ONU dicen que la prohibición propuesta viola la libertad religiosa. El propio gobierno está en contra de la prohibición. Dicen que violaría las leyes anti-discriminación y el derecho a la libertad de culto. Una opinión que comparten la federación Suiza de Iglesias Protestantes y el Consejo interreligioso suizo. Thomas Wipf, que dirige la Federación Suiza de Iglesias Protestantes, señalaba que “Esta campaña contra los minaretes es peligrosa porque da poe hecho que las religiones diferentes no pueden convivir, sino que tienen que enfrentarse. Pero tenemos que acercarnos una a otra. Entender cómo comunicarnos. Ése es el auténtico desafío. Los sondeos prevén una derrota de los anti-minarete. Pero una amplia minoría, cerca de un tercio de los votantes, podría apoyar la prohibición. El ejecutivo suizo, la corriente de opinión dominante y los grupos de presión con más poder se oponen a la prohibición por razones de tolerancia, perspectivas comerciales y una posible radicalización del mundo musulmán. Al sector comercial le preocupa su posible efecto en las exportaciones suizas hacia Oriente Medio. Nadie ha olvidado la experiencia de Dinamarca y sus caricaturas de Mahoma.