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Orhan Pamuk Premio Nobel de Literatura 2006

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Orhan Pamuk Premio Nobel de Literatura 2006

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Pamuk es conocido por su obra, también porque fue Premio Nobel de Literatura en 2006, pero además es un símbolo de la lucha de Turquía por formar parte de la Unión Europea.

En las últimas semanas, Pamuk ha estado de gira mundial promocionando “El Museo de la Inocencia”, su última novela. Mientras, el Tribunal Supremo de su país reconocía el derecho de cualquier turco a denunciar al escritor que ha reconocido los genocidios kurdo y armenio. Concidiendo con la celebración del Año de Turquía en Francia, euronews ha conversado con Orhan Pamuk. euronews: El Museo de la Inocencia es su primera novela tras la concesión del Nobel. ¿El premio cambió su vida y su relación con su país? Pamuk: “Realmente, el Premio Nobel no provocó grandes cambios en mi vida. En mi país, quizás me convirtió en un personaje público, más de lo que hubiera deseado. Ahora, soy más político de lo que me gustaría ser pero esto le pasa a cualquiera que recibe un Nobel, no creo que sea una particularidad turca”. euronews: Uno de sus temas favoritos es la identidad, especialmente la doble identidad, un personaje que se describe a sí mismo y otro, que incluso, a menudo, llega a convertrise en el primero. Esto sucede, por ejemplo, en El Castillo Blanco, entre un turco y un europeo. ¿Significa esto que Europa y Turquía son, de algún modo, El espejo de Calibán, una de la otra? Pamuk: “Si, hubo ocasiones en las que Europa y Turquía se miraron demasiado una en el espejo de la otra. Cuando cayó el Imperio Otomano, Turquía esperaba convertirse en una especie de pedazo de Europa”. “Respecto al tema de la identidad, todas mis novelas tratan de la identidad, quizás porque cuando yo empecé a escribir, por ejemplo, El Castillo Blanco, incluso en mis novelas anteriores, la identidad no estaba de moda ni entre los académicos, ni entre los periodistas”. “Pero, por otra parte, desde que Turquía empezó a tener problemas, la identidad suscita debates del tipo ¿somos orientales? ó ¿somos occidentales?¿Cuáles son nuestras raíces?” “Somos las dos cosas, geográfica y culturalmente estamos en el Este y en el Oeste, esos son los que hoy llamamos problemas de identidad y que habían ya afectado a los turcos, a la política, a la cultura, todo se basa en esa retórica de la identidad”. euronews: En Otros Colores, usted incluye un capítulo titulado ¿Dónde está Europa? Entre otras cosas, nos habla de un verano que pasó en Ginebra: “La primera vez que oí tocar las campanas de una iglesia, me sentí no como si estuviera en Europa, pero si en la Cristiandad”. Así que, ¿es Europa un club cristiano? Pamuk: “Si Europa es un club cristiano basado en el nacionalismo y en la Cristiandad, entonces Turquía no tiene sitio en Europa. Pero si Europa se basa en la libertad, la igualdad y la fraternidad, entonces si, Turquía tiene cabida. Pero una vez más Turquía está intentado ser el espejo de Europa”. “Y Europa está también decidiendo sobre su propia identidad al tiempo que se pregunta si contar o no con Turquía, mientras Turquía se interroga a su vez sobre su identidad, y si el Islam y el nacionalismo junto a otros ideales deberían definir la identidad turca”. euronews: ¿Cree que hay un cartel que dice “prohibido entrar” en Europa? Pamuk: “Exacto, desafortunadamente ahora hay un pequeño cartel de “prohibido entrar” en las relaciones entre Turquía y Europa. Aunque en 2005 estas relaciones se prometían favorables para los intereses de Turquía”. “Hasta que llegaron varios conservadores, digamos Sarkozy, Angela Merkel, también en Austria. Algunos países europeos se resistían a Turquía mientras España, Italia o el Reino Unido junto a otras fuerzas europeas querían a Turquía dentro de la Unión”. La mitad de la Unión Europea nos abrió las puertas, la otra mitad las cerró por culpa de la lucha dentro del…, llamémosle, el club”. “Fuera, los turcos también luchan. Algunos turcos, demócratas, liberales, los empresarios, las minorías como los kurdos, y los turcos, la mayoría de los turcos quieren formar parte de la Unión Europea mientras otras fuerzas, desafortunadamente, una pequeña parte del Ejército turco, organizaciones mafiosas que saben muy bien cómo matar a la gente, algunos grupos mediáticos, y varios fanáticos y ultranacionalistas se resisten y conspiran para bloquear la entrada de Turquía en Europa.” “¿Qué sucederá ahora? Yo veo que desde que Europa y, bien, ambas partes están muy ocupadas con sus propias identidades, parece que se hayan tomado un descanso, hay un parón, una falta de entusiasmo. No veo carteles de “no pasarán” pero nosotros observamos que… quizás no haya llegado el momento para que la puerta se abra, me siento triste, pero tampoco me voy a poner a llorar…”. euronews: “Un día leí un libro y mi vida cambió por completo”. Usted reconocía que es así como empezó La Vida Nueva. ¿Puede hoy un libro cambiar la vida de alguien, y usted, como escritor, siente que ha cambiado algo, quizás no el mundo, pero encuentra algo que sea de uno u otro modo diferente? Pamuk: “Especialmente en el mundo no-Occidental hay bastante de infelicidad, infelicidad económica, presiones políticas, unas expectativas apocalípticas para el milenio, revolución, utopía, pero la gente lee libros con ese gran entusiasmo que te provoca ese libro que te da la llave del mundo y tu vas, y lo cambias”. “Por supuesto, que uno desea que le entretengan. Pero las expectativas de cambios que uno espera del mundo son tan radicales, que uno quiere que el libro se lo cuente, casi como un susurro, con la intensidad de las cosas místicas. Cuando era joven, leía libros como ese. Y éticamente pienso que las novelas deberían escribirse y leerse con esa intensidad. Si puedo o no lograrlo, eso es otra cuestión”. euronews: Me Llamo Rojo, El Libro Negro, El Castillo Blanco, Otros Colores… Uno diría que en el pasado fue un pintor con una gran obsesión por los colores. ¿De qué color pintaría hoy a Turquía? Pamuk: “Cuando estoy allí, dentro, es una anarquía de colores y me gusta. Cuando estoy fuera, me parece como una montaña distante, como las de los murales chinos, todo está borroso, lejano, pero es bonito. Si, es tan fuerte que te confunde, pero la amas, incluso dentro también te confunde. Son tantos colores, desde fuera es un color precioso que recuerdas con nostalgia. Cuando estás allí, la riqueza de colores te deja exhausto. Pero en cualquier circunstancia puedes escribir para contarlo”.